COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 08 de julio de 2018
Estado, gobierno y sociedad civil
Muchas veces se suele confundir al Estado y al Gobierno como sinónimos cuando en realidad éste último es la administración del primero, o sea que dentro del Estado uno de sus componentes es el Gobierno, no siendo éste el único ya que también se encuentra la población. Ésta se conforma en la figura cívica de Sociedad Civil dentro del entramado estatal.
Y allí, en la mencionada Sociedad Civil, nos ubicamos nosotros, los ciudadanos organizados colectivamente. ¿Por qué es importante la distinción de estas nociones? Porque usualmente, en la demanda de soluciones para los problemas públicos que enfrenta la Argentina, requerimos la presencia del Estado como si fuera algo ajeno a nosotros, como si se tratara de una responsabilidad exclusiva del Gobierno de turno, como si Estado y Gobierno fueran equivalentes. Es imprescindible expresar que esto no es así, el Estado es mucho más grande que el Gobierno y este último es abarcado por él, como también somos englobados nosotros, los ciudadanos enmarcados en la Sociedad Civil. Y aquí es donde tenemos una responsabilidad clave en las riendas del mencionado Estado.

Estas responsabilidades a las que aludo no se limitan a los deberes cívicos de, por ejemplo, ir a votar en épocas electorales ni tampoco se agotan en las obligaciones tributarias como el pago de impuestos para la financiación del Estado (a veces buenas y en otras ocasiones sumamente excesivas). Esta responsabilidad que como ciudadanos nos debería comprometer con las acciones tendientes a mejorar el país, está claramente ilustrada y establecida en la labor que realizan día a día uno de los principales motores que, desde la Sociedad Civil, posibilitan el avance de toda Nación. Me refiero a las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs). La Organización de la Naciones Unidas (ONU) las define como una “Organización Voluntaria de ciudadanos sin ánimo de lucro, nacional e internacional”, paralelamente esgrime que poseen una importancia fundamental para la consolidación de decisiones efectivas en el desarrollo de los Estados, ya sea en el plano local como internacional. Rafael von Raesfeld Porras, Presidente de la Comisión Nacional de Asuntos Migratorios y de Población en México, apunta que “es debido a que la integran voluntarios de la sociedad civil, que los intereses y principales beneficiarios son los ciudadanos. Son muchas las ramas que una ONG atiende, pero las más recurridas son aquellas que están orientadas hacia el desarrollo de la comunidad y de la persona, así como la protección de los Derechos Humanos”. Asimismo explica que “el impacto y presión que ejercen las ONG nacionales e Internacionales son de considerarse. Actualmente en la toma de decisiones e implementación de políticas públicas y para que se consideren integrales, las tres esferas de gobierno requieren que se formen mesas de trabajo así como recopilación de investigación e informes que las ONG especializadas en determinados temas realizan”.

En todas las contingencias sociales, desde la pobreza hasta los problemas ambientales, cruzando por el maltrato hacia los animales y las problemáticas educativas en la niñez (sólo por nombrar algunas), las ONGs siempre tienen un aporte sustancial en la contención, solución o iniciativas para resolver estas cuestiones. Por este motivo es que en las Organizaciones No Gubernamentales se aglutina gran parte de lo bueno de la Sociedad Civil y, también, se condensa la responsabilidad que deberían tener los ciudadanos organizados para solucionar los problemas públicos que nos perjudican a todos.

El Estado no es únicamente el Gobierno, y en este punto es donde nosotros como ciudadanos tomamos un rol decisivo desde la Sociedad Civil para la mejora del país.

Julián Lazo Stegeman
(Fuentes: La Nación, Página 12, Hoffingtonpost. com)