El Diario de Gualeguay
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Sábado, 23 de septiembre de 2017
COLUMNAS • MÑOR. J. LOZANO
sábado, 15 de julio de 2017
En la montaña habla Dios
Varios pasajes de la Biblia nos presentan a Dios manifestándose a su Pueblo en una montaña.En el Sinaí entrega las tablas de los Diez Mandamientos a Moisés. En el Horeb se manifiesta al Profeta Elías.En el monte Tabor Jesús se transfigura, y en otro monte proclama las Bienaventuranzas (una nueva ley) como un Nuevo Moisés, en la predicación conocida como el Sermón de la Montaña.
Uno de los montes significativos y emblemáticos de manifestaciones de Dios es el monte Carmelo. Este nombre deriva del hebreo, y significa “viña o jardín de Dios”, porque es un lugar en el cual se encuentra una hermosa y diversa vegetación que le viste con flores de bellos colores.

Allí hay varias grutas, y según ciertas tradiciones en ellas vivieron algunos profetas, entre ellos, el más conocido, Elías.
También se reconoce que desde la antigüedad allí se congregaron monjes ermitaños para dedicarse a la oración y la meditación. La Orden de los Carmelitas tuvo allí su origen. Un tiempo después el primer Superior General cuenta de una visión de la Santísima Virgen, a la que se le denominó como Nuestra Señora del Monte Carmelo, y luego Nuestra Señora del Carmen.

La devoción a la Virgen del Carmen se fue ampliando por todo el mundo, hasta llegar también a nuestras tierras.
Un claro testimonio de esto nos lo muestra un acontecimiento histórico. El General José de San Martín puso bajo la protección de la Virgen del Carmen al Ejército de los Andes, y el 5 de enero de 1817 en la Iglesia principal de Mendoza puso en las manos de la Madre de Dios el bastón de mando de su Ejército, y la nombró su Generala y Patrona. A esta bendita imagen un gran obispo conocido como “El Buen Pastor de Cuyo”, el Siervo de Dios de Mons. José Américo Orzali, le obsequió su cruz pectoral como signo de afecto y devoción.

En la Argentina hay unas cuantas Parroquias y Capillas bajo su protección.
Esta fiesta de la Orden del Carmelo y de toda la Iglesia nos ayuda a crecer en la confianza que tenemos en la Virgen María como Madre, mediadora ante Jesús. A ella le rezamos por la fraternidad entre los pueblos que gracias a su intercesión fueron liberados por la campaña llevada adelante por el Ejército de los Andes.
A ella le encomendamos a nuestras familias y amigos difuntos.

El Papa Francisco nos enseña con belleza y ternura el lugar de María en este tiempo de la historia del mundo y la humanidad:
“María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró con el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer «vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura. Ella no sólo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que «conservaba» cuidadosamente (cf Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios”. (LS 241)

El lunes pasado tuvimos con mi hermano un accidente de tránsito, que generó preocupación y angustia en nuestros familiares y amigos. Hemos recibido muchos gestos de cercanía, afecto y compromisos de oración que valoramos y agradecemos de corazón. Los dos estamos bien de salud.

Esta semana, de lunes a viernes estaremos de Retiro Espiritual con los sacerdotes de la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo. Contamos con tu oración para que nos dejemos conducir por el Espíritu Santo.
Y feliz día de los amigos el jueves 20.