El Diario de Gualeguay
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Sábado, 23 de septiembre de 2017
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 16 de julio de 2017
Cuando lo micro es macro
En referencia al conflicto desatado por el cierre de la planta de PepsiCo en Vicente López, el periodista Luis Bruschtein expresa lo siguiente: “… Ese mismo día, marchaban por la ciudad los médicos bonaerenses, los empleados públicos liderados por ATE y los trabajadores del subte.
En Zárate, desde hace una semana más de mil trabajadores despedidos de distintas empresas mantienen una protesta con cortes intermitentes de tránsito. Desde el primero de julio cesaron 637 contratos de trabajadores de la construcción y mantenimiento en el complejo nuclear de Atucha porque el Gobierno pospuso las obras del proyecto Carem-25 y de la cuarta central nuclear. A este conflicto se suman el cierre de la química Atanor, los despidos en Ingredion y en Quipro y Carboclor, ambas en Campana, y los recortes en Germaiz, Dontos y BRF, de Baradero. Por otro lado, unos 170 trabajadores de la empresa Lanxess (ex Bayer) están en alerta porque ya les anunciaron que perderán sus puestos a fin de año. En la localidad de San Martín cerró la fábrica Envamap y la fábrica de Tulipán, que trabajaba 24 horas, pasó a hacerlo sólo dos turnos. Decenas de talleres de tres o cuatro operarios han debido cerrar sus puertas”. ¿Por qué citar estas palabras? Porque es clave exhibir que, si bien en la agenda pública de los medios de comunicación nacionales el acontecimiento en el cual más foco se hizo fue el conflicto del cierre de la planta de PepsiCo en Vicente López, lo sucedido allí no fue un hecho aislado o de carácter de excepción a lo que viene sucediendo actualmente en nuestro país. Precisamente este punto es lo que nos lleva a reflexionar que lo ocurrido con esta multinacional en los últimos días no debe agotar su análisis en una lógica microeconómica empresarial basada en distintos elementos como productividad, costos, rendimientos, pérdidas y ganancias (entre otros) sino que debe interpretarse, también, desde un plano macroeconómico y político.

En un contexto nacional donde el consumo cae, donde aumenta la pobreza, donde la inflación sigue experimentando fluctuaciones y lo único que ha cambiado fuertemente es su forma de medirla, en un entorno donde se toman cuantiosas sumas de deuda y encima las famosas inversiones tan aclamadas durante la campaña electoral pasada no llegan, todo parece indicar que el modelo económico que propone el oficialismo no llega a solventar las contingencias que vive nuestro país día a día. Y esto es un hecho a destacar ya que el proyecto económico del Macrismo recibe profundas críticas tanto desde las corrientes especializadas de pensamiento heterodoxas como de las liberales.

Por otra parte y a colación de lo que se viene exponiendo en este artículo, la historia reciente muestra como el conflicto entre trabajadores y empresas desnuda el panorama económico de la Argentina. Sin ir más lejos podemos remontarnos hace un tiempo atrás, durante la gestión Kirchnerista, para observar cómo los problemas experimentados en aquellas jornadas en torno a Kraft, Lear o, inclusive, Cresta Roja manifestaban como las cuentas y el ambiente nacional transitaban un momento complicado en la gestión del FPV. Y allí también se reprimió, esto no hay que olvidarlo y también criticarlo frente al cinismo que demuestran distintos cuadros de la oposición que antes eran oficialismo.

Claramente se está presentando ante nuestros ojos, dados los sucesos que vemos en el cotidiano de nuestro país, un entramado político-económico que está otorgando señales débiles y mostrando grietas en la resolución de los problemas (lo dicen economistas de todas las corrientes, desde José Luis Espert hasta Alfredo Zaiat, por nombrar dos ejemplos). Y esto no sólo es responsabilidad de Cambiemos sino que la oposición también juega su papel. Recordemos: el oficialismo no tiene mayoría en el Congreso. Por otro lado y en la misma línea de lo que se quiere graficar en la columna del día de hoy, lo sucedido con la planta de PepsiCo en la Provincia de Buenos Aires es un punto a considerar y analizar no solamente desde las variables microeconómicas de cualquier empresa, sino que el abordaje más interesante que se le puede dar, a mi entender, es a partir de una óptica macroeconómica y política donde el Macrismo está trastabillando en cuestiones claves para la sociedad y en donde la oposición no hace demasiado para evitar las diversas problemáticas que perjudican a la población.

Julián Lazo Stegeman
(Fuentes: Clarín, Página 12, InfoBae, El Destape Web, La Nación)