El Diario de Gualeguay
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Jueves, 19 de octubre de 2017
SEGUNDA SECCIÓN • CULTURAL
domingo, 08 de octubre de 2017
Carlos Mastronardi
Recordamos un nuevo aniversario nacimiento del poeta Carlos Mastronardi. Al evocar su personalidad, destacamos su profunda sensibilidad poética.
Nalé Roxlo: Todo lector culto del país conoce y aprecia según su sensibilidad al Mastronardi escrito, pero sólo sus amigos, como es natural, conocemos al Mastronardi hablado, al narrador colorista y ameno, al evocador nostálgico de lejanías, al disparador inesperado de certeros epigramas, que destruyen jugando a la pesada fábrica levantada por el engolamiento docente del pedante, al bienvenido contertulio del café, que sazona con bien dosificados gramos de sal el diálogo corriente y cotidiano, al poeta de feliz memoria que deja caer con suave cadencia los versos que el momento requiere.Goethe decía que la literatura era la sombra de la buena conversación. Por eso me propuse que la buena conversación de Carlos Mastronardi se convirtiera en obra literaria. El lector comprobará que mi empeño valía la pena.

Romance con lejanías
Me gustaría verte, ser alguno en tu pecho
Un ámbito de música elogia tu presencia.
Serena luz y mundo pudieras darme ahora
Letras para la vida y un eco de Septiembres.
Que este verso te encuentre eligiendo una dicha
Y tus manos conozcan la azucena y el río.
Juegan con tu dulzura las gentes de tu sueño,
Y yo soy en tu lástima el vendaval dormido.
¿Cuáles serán los nombres que esclarecen tu boca,
Cuando vuelven a tu alma las personas de sombra
Y tus ojos perdonan? ¿Cómo serán las calles
Por donde te adelantas a las futuras horas?
Otra vez me retienen las quietudes del Norte,
Más te encuentra el recuerdo por la ciudad porteña.
Lejano de esos días que en los días se pierden,
Vuelve tu gracia triste para regir mi poema.
Ahora soy el huésped callado de tu vida,
Y apenas el silencio que te influye en las tardes. Miren tus ojos lentos un orbe de violeta ¡Oh, amorosa de muertes, mi amiga y mi coraje!
El 7 de octubre se cumple un nuevo aniversario del nacimiento del poeta Carlos Mastronardi. Poeta que al decir de Arturo Marasso- destacado crítico literario del diario “La Nación”-: “Mastronardi, fue el último orfebre del idioma.”

Poeta exquisito, nacido en Gualeguay, investido con lo mejor de la cultura universal, dio brillo a las letras de nuestro país, en el concierto mundial.
Una anécdota de César Tiempo, nos relata, que en Florencia, el poeta laureado con el Premio Novel y reconocido como uno de los grandes poetas del siglo XX, Eugene Montale, llevo a una tertulia literaria, de esa culta ciudad italiana, para analizar la “La poética de Carlos Mastronardi”. En ocasión de descubrir la placa con el nombre de Carlos Mastronardi a la Biblioteca Popular de Gualeguay, y con la asistencia de Emma Barrandeguy, Pitina Olhaverry, Tuky Carboni, Carlos Montella, Daniel Gabriel, Teresita Valliero, Elsa Serur y otros, el poeta Eise Osman leyó un poema, titulado “A la muerte de Carlos Mastronardi” que hoy reproducimos.
Luego, la “Sociedad de Escritores de Gualeguay”, convocó al primer concurso poético, organizado por dicha institución titulado: “A la muerte del Poeta”.
En esa ocasión fue distinguida con el primer premio, un poema de Tuky Carboni, que hoy publicamos.

A LA MUERTE DE CARLOS MASTRONARDI
Transitará el lejano sendero de sus sueños
Del espacio sin tiempo, negación de su yo
Y el “aire encariñado” nos dejara el reproche
Desierto del silencio, espejo de su voz.

La inefable respuesta al porqué de la rosa
Se escapó de sus labios sin encontrar razón
Y hundiéndose en los verso navegó la distancia
Que separa los sueños que la vida negó.

Fue una tarde furtiva cansancio de su sombra
La barca lo esperaba para llevar su voz
El cielo fue testigo del llanto de la tarde
La esperanza del trigo acompañó su adiós.

Las verjas suburbanas esperaron en vano
Las glicinas del tiempo derramaron su amor
Y el poeta callado se fue como la tarde
En la noche sombría se hundió su desazón.
Eise Osman.
Para Carlos Mastronardi
Cual una flor nocturna y delicada
que se consume en el ardor del día,
se marchitó, sediento de Poesía
y se abrasó en su propia llamarada.

¿Qué paisaje crispado en la mirada
se llevaba el jazmín en agonía,
mientras la muerte, ansiosa, se bebía
toda su sal de estrellas derramada?

Un viento de sollozos repentinos
hizo gemir las ramas de los pinos;;
y fue entonces que un pájaro dolido

rasgó la tarde, henchida de infinito
con el clamor profundo de su grito::
¡Silencio..! El Poeta se ha dormido.

Tuky Carboni