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Jueves, 19 de octubre de 2017
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 08 de octubre de 2017
Reforma laboral y burocracia sindical
En un contexto donde se está debatiendo la futura implementación o no de una reforma laboral y en donde se discute desde diversos sectores sociales la representatividad y legitimidad de los sindicatos en el ámbito de los trabajadores y sus derechos, los sucesivos acontecimientos ocurridos en estos días, como el tema del “Pata” Medina, generan un profundo clima de discordia en la opinión pública en contra de un intenso debate que no permita vejar las condiciones laborales de los mencionados trabajadores. Aquí es clave hacer foco en esas personalidades que se valen de las agrupaciones sindicales para la construcción del poder.
Hace un tiempo, en un artículo para este mismo diario había escrito que “el concepto del “burocracia sindical” se remite a los agentes enquistados en el interior del movimiento obrero que son pagos por los sectores en el poder (sea estatal o privado) para vender y negociar las condiciones de trabajo y, obviamente, el sueldo de los trabajadores. La burocracia sindical, es uno de los escollos más importante para que los empleados creen un marco de organización política y así defender sus intereses y evitar la vejación de sus derechos. Los burócratas son, muchas veces, empresarios que se sitúan a la vanguardia de los movimientos obreros para hacer dinero y obtener poder político con el objetivo de posicionarse como posibles candidatos en diferentes cargos públicos ubicados en las cúpulas estatales (por este motivo, suelen ser individuos con personalidades avasallantes y carismáticas). Asimismo, la corrupción puede esta presente en muchas de sus acciones”. Como suele suceder en la historia de nuestro país, los conceptos se reciclan y se repiten.

Los burócratas sindicales no ejercen la democracia entre los trabajadores o lo hacen falsamente en forma de “cortina de humo”. Es decir que no preguntan a quienes representan sobre sus acciones, decisiones y actitudes, siempre configuran los acuerdos con las clases dirigentes de manera unilateral. Suelen armar las discusiones de los convenios colectivos sin la presencia de los laburantes.

Estos individuos no organizan ni permiten que los trabajadores peleen por nada, salvo cuando los reclamos están suficientemente argumentados y les da temor que los empleados los pasen por encima. En otros casos, cuando la burocracia sindical permite una acción por parte de los asalariados, es simplemente para presionar al político o empresario y que éste caduque ante a sus intereses personales.

Antonio Gramsci: “con el fin de disgregar la organización obrera, el capitalismo nunca ha dejado de apelar a todos los recursos para corromper y a su servicio a los elementos obreros que a través de la actividad sindical se han distinguido por su capacidad e inteligencia. Impedir que del seno de la masa obrera surja una capa dirigente y autónoma, decapitarla periódicamente, empujándola al caos y la indiferencia. Estos son aspectos de la lucha del capitalismo contra el proletariado”.

Para finalizar, es fundamental aclarar que la implicancia de la burocracia sindical no es alcanza a todos los gremialistas, siempre hay excepciones. No obstante, se debe estar en alerta para que estos personajes no perjudiquen la representación de los trabajadores desde “adentro” y así habiliten y legitimen los discursos de aquellos que observan a los derechos de los laburantes como obstáculos que deben ser sorteados.

Julián Lazo Stegeman
(La Nación, Página 12)