El Diario de Gualeguay
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Domingo, 21 de enero de 2018
REGIONALES • ACTUALIDAD
sábado, 13 de enero de 2018
Ser o no Ser
En nuestros días es muy común que, durante una conversación con otras mujeres entre 30 y 40 años, la pregunta es: ¿te gustaría tener hijos?
La naturaleza es sabia, siempre escuche esa frase. Las mujeres venimos al mundo genéticamente preparadas para gestar y luego alimentar y cuidar a otro ser humano, pero muchas veces el deseo de engendrar queda trunco por motivos físicos, laborales, de pareja, económicos y seguramente me faltan otros. Al nacer nuestros primeros regalos serán muñecas para alimentar nuestro instinto maternal como resultado de ser nenas. Según los cánones de la sociedad lo correcto es ser madre a una determinada edad, aunque estos últimos 40 años ha cambiado y muchas resignan la idea simplemente porque no sienten la necesidad de serlo o mejor dicho han perdido el instinto.

Tengo la dicha de conocer mujeres que han congelado óvulos, otras que optaron por tratamiento de fertilización, otras que han elegido la adopción, y otras que han dado en adopción. Todas ellas exponen su postura desde el deseo, deseo en un fututo tener un hijo y por lo tanto decidí congelar óvulos, deseo tener un hijo y la fertilización me dio la oportunidad de quedar embarazada, deseo tener un hijo y la adopción fue lo mejor que me sucedió, deseo que mi hijo tenga mejores oportunidades en la vida que las que yo puedo brindarle. Ninguna de las posturas puede ponerse en tela de juicio o por lo menos siento así ya que todas hablan del deseo de dar amor.

¿Ser o no ser? He ahí el dilema, dicta una frase que se atribuye al dramaturgo inglés William Shakespeare, acá encaja perfectamente, ya que tomar esta decisión involucra muchos elementos.

Al final todas las madres que conozco coinciden en ese amor verdadero y real que todo lo asume y todo lo perdona, ese lazo que no se rompe con nada y es para siempre, es el que te hace crecer y no bajar los brazos pese las circunstancias y donde se asume la mayor responsabilidad. Un hijo es la mejor obra que dejamos de nuestra continuidad en este mundo.

ES LA CONTINUACIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA.
Lupita.