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Lunes, 17 de junio de 2019
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 06 de enero de 2019
Control estatal
Cuando se intentan aplicar elementos correspondientes a las características de un Estado Benefactor para brindar distintos servicios y así cubrir la mayoría de los derechos sociales de un determinado país, el Gobierno de turno que toma las riendas estatales debe demostrar eficacia y transparencia en el manejo de los fondos públicos
Es decir, si hay algo que destaca al Estado de Bienestar es, valga la redundancia, un Estado presente en casi todas las áreas capaz de manejar con absoluta pulcritud y eficiencia los altos caudales de dinero conseguidos a partir de la sociedad civil mediante distintos mecanismos económicos, que a su vez, son destinados a cumplir con la asistencia social necesaria para lograr la igualdad en el cumplimiento de los derechos de la totalidad de los ciudadanos. En teoría, todo debería funcionar de tal manera. No obstante, la realidad del cotidiano demuestra que esto no sucede así.

Cuando se subsidian diversos espacios y existen, por ejemplo, problemas energéticos o contingencias en el transporte público, queda en evidencia que algo se está haciendo mal. El Estado no está actuando de manera eficaz y esto pone en peligro al sistema benefactor y al régimen de subsidios que bien ejercido, es muy positivo.
Si el Gobierno Nacional, fundamental en el andamiaje estatal, administra discrecionalmente los fondos públicos y no lo hace con la eficacia necesaria. Los derechos ciudadanos que se intentan solventar, no quedan cubiertos. Siendo así un despilfarro de dinero que genera otras problemáticas.

La escasa regulación y control del dinero aportado para los subsidios por parte del Gobierno, fomenta que la mencionada plata no sea aplicada correctamente y muchas veces termine ingresando y perdiéndose en las aristas de la corrupción como ya ha pasado. La cuestión, a mi entender, no es entregar fortunas sin inspección alguna. No se puede entregar los capitales aportados desde la ciudadanía para que luego éstos no sean invertidos en la misma.

La falta de control en los subsidios no posibilita que los programas económicos del Estado de Bienestar realicen un conjunto de acciones frente a las posibles fallas de mercado u dirigidas a la redistribución la renta y resguardando a la economía de componentes cíclicos. De esta forma, si los subsidios no son eficientes, la cohesión económica y social se desmorona y no se habilita un mayor desarrollo que redunde en beneficio de todos los agentes económicos.

En fin, un Estado fuerte y presente es necesario para evitar posibles desvíos económicos. Asimismo, es clave que este Estado posea, como ya expresé más arriba, un Gobierno eficaz y transparente.
Julián Lao Stegeman