El Diario de Gualeguay
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Viernes, 22 de marzo de 2019
SEGUNDA SECCIÓN • PSICOLOGÍA
domingo, 17 de febrero de 2019
La Psicología y la masculinidad
La Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) ha publicado por primera vez un informe con recomendaciones para la práctica psicológica con niños y hombres (APA Guidelines for the Psychological practice with boys and men). El objetivo de la guía es ofrecer pautas para que los profesionales de la Psicología se desmarquen de actuaciones asociadas a una “masculinidad tóxica”, ofreciendo intervenciones que aseguren el cuidado de la salud mental de los pacientes masculinos.
El texto, documentado en más de 40 años de investigación, advierte de los peligros de la ideología de la masculinidad, -asociada tradicionalmente a conceptos como competitividad, dominio, anti-feminidad, agresión, búsqueda de riesgo, evitación de las muestras de debilidad, etc.-, sobre los niños y hombres. Este tipo de “masculinidad tóxica”, según los estudios científicos recogidos en el documento, limita el desarrollo psicológico de los hombres, restringe su comportamiento y estrategias de afrontamiento, aumenta el conflicto de rol de género e influye de manera negativa en su salud física y mental, en la medida en que favorece la represión emocional y el enmascaramiento del sufrimiento en el proceso de socialización de los niños pequeños, así como da lugar a un comportamiento más agresivo y arriesgado, inhibe la actitud hacia la búsqueda de ayuda y disminuye la probabilidad de adoptar hábitos de conducta saludable. En esta misma línea, según se recoge en el documento, esta ideología asociada a la masculinidad aumenta las conductas de riesgo (consumo de sustancias) e incita hacia la homofobia, el acoso sexual, la intimidación y la violencia en general.

Así, aunque las tasas de suicidio son 4 veces mayores en hombres que en mujeres, los hombres son menos propensos a recibir el diagnóstico de depresión debido al estereotipo asociado a la masculinidad. De igual forma, el comportamiento violento, como los homicidios y la violencia doméstica, es mucho más probable que sea perpetrado por hombres que por mujeres, lo que pone de manifiesto de nuevo la influencia de esta ideología de la masculinidad, tal y como advierte la APA.

Las pautas proporcionadas por la APA exigen que los profesionales que trabajan con pacientes varones tomen conciencia de los ideales masculinos dominantes y sean conscientes de sus sesgos potenciales en su actuación. Asimismo, según recomienda la APA, los clínicos deben comprender cómo funcionan el poder, los privilegios y el sexismo, que influyen tanto al conferir beneficios a los hombres como al atraparlos en estrechos roles de género, que limitan sus posibilidades de expresarse y comportarse. En este sentido, los profesionales sanitarios deben tener en cuenta que los hombres a menudo son reacios a admitir y compartir su propia vulnerabilidad, lo que influye en sus relaciones personales y aumenta su sensación de aislamiento.

De acuerdo con la APA, los profesionales de la Psicología deberían también intervenir en un nivel macro, contribuyendo al desarrollo de sistemas educativos que den respuesta a las necesidades de los hombres mediante actuaciones tempranas, así como a la implementación de programas para reducir la agresión, la violencia, el uso de sustancias y el suicidio en jóvenes varones. Los programas de promoción de hábitos de vida saludables en hombres también son necesarios, así como las actuaciones dirigidas a luchar contra las actitudes de odio y discriminación por razón de género, tal y como sugieren los expertos que han elaborado el documento.

Por otro lado, la APA reconoce que existen algunos aspectos positivos asociados a esta ideología de la masculinidad, como el liderazgo y el valor, que deben ser tenidos en cuenta. A este respecto, se debe alentar a los clientes varones a reconocer los rasgos dañinos de la masculinidad tradicional (como la violencia, el sexismo…) y a desarrollar un pensamiento flexible que reconozca los aspectos potencialmente positivos (liderazgo y valor), como rasgos a emplear en determinadas circunstancias.

Las investigaciones que han evaluado a niños no sometidos a los estereotipos y expectativas de género tradicionales, y que están recogidas en el informe de la APA, muestran que estos niños no presentan diferencias esenciales en sus conductas básicas con respecto a las niñas, siendo su respuesta emocional similar en la etapa infantil e incluso manifestando una conducta emocional en contra de la dirección esperada. Por ejemplo, en uno de los estudios citados en el informe, los adolescentes varones no vinculados a esta masculinidad tradicional mostraron menos reacciones de ira que las chicas adolescentes. Asimismo, diversos estudios longitudinales han puesto en evidencia que los hombres que no se encuentran sometidos a la ideología de la masculinidad tradicional disfrutan cuidando de sus hijos tanto como las mujeres.

En definitiva, el informe de la APA pretende concienciar a la sociedad de que los hombres pueden ser educados fuera de estas normas rígidas asociadas a la masculinidad tradicional. Los estudios muestran que los hombres son adaptables, emocionales y capaces de implicarse activamente fuera de estos estereotipos. Las consecuencias de este cambio de perspectiva van más allá de mejorar la salud física y mental de la población masculina. Tal y como ha señalado uno de los autores del documento, el profesor Ryon McDermott, “si podemos cambiar a los hombres, podemos cambiar el mundo”..