El Diario de Gualeguay
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Lunes, 22 de julio de 2019
SUPLEMENTOS • GUALEYOS
domingo, 05 de mayo de 2019
Sebastián Mac´Kay desde Las Condes, Santiago de Chile
Hay muchos gualeyos viviendo en distintas partes del mundo o paseando por los más variados países, algunos de ellos muy lejanos y exóticos. En los recorridos encontramos a Sebastián Mac´Kay, quien vive y ejerce su profesión en Santiago de Chile, junto a su esposa, Nícol Salameh, una chilena bellísima. En dos entregas nos habla del país vecino, sus paisajes, su idiosincrasia, lo que añora de Gualeguay, de su familia de acá y de allá.

“La principal y única razón por la cual me vine a Chile prácticamente fue por amor. Conocí a mi actual esposa en la universidad; nos recibimos juntos en la Universidad Nacional de la Plata y al poco tiempo ella me ofreció venir a vivir a Chile. No fue por una cuestión de tener una mejor posibilidad económica o por falta de trabajo. “Vamos y probamos”, me dijo, y bueno aquí estoy, desde el año 2013. Por supuesto que no fue una decisión fácil de tomar; al principio me resultó muy difícil, sobre todo por mis padres. Aun con un gran dolor de dejar a mi familia, tenía que pensar en mí, en mi futuro, así que lo aposte todo y gracias a Dios me fue bien.
El 28 de agosto del 2013 llegué a Chile, Las Condes, comuna del noroeste de Santiago. Al principio viví con mis suegros, excelentes personas, fue muy linda experiencia haber compartido con ellos y muy linda convivencia. Sólo había llegado con 5.000 pesos, así que no me alcanzaba para arrendar un departamento, ¡ja já! A los 5 días que llegué, empezamos a trabajar en una Clínica Dental en la cual aún continuamos haciéndolo.

Después de un tiempo de haber vivido con mis suegros, me fue a vivir con mi novia; nos alquilamos un departamento en la misma comuna de Las Condes, es una de las comunas (3) más linda que tiene la capital, se puede ver la cordillera de los andes desde cualquier ángulo, y lo más lindo es ver las montañas tapadas de nieve en invierno. El frío es mucho más intenso que en Entre Ríos; al principio me costó adaptarme a esa temperatura ya que es un frío que duele, ¡ja ja! En invierno pasa el bajo cero; dos veces nevó en Santiago, que no es algo común de ver. Me hizo a acordar al día en que nevó en Buenos Aires, en el año 2007. Sin embargo el verano es mucho más lindo, no es como el calor que se pasa en Gualeguay, es un calor seco, donde hay 33º y no estás traspirando. Es agradable y lo más lindo es que no hay mosquitos. Aun así extraño el olor a los espirales que ponía en las noches para los mosquitos, pero lo que más extraño de Gualeguay es la tranquilidad con la que se vive. De Gualeguay a Santiago fue un salto muy grande. Acá, en Santiago, los días pasan rapidísimo, la gente anda todo siempre corriendo, las semanas pasan volando…En Gualeguay tienes más tiempo; hay tiempo para reunirse con amigos, con la familia, juntarse para comer asado, dormir la siesta… En Santiago, para ir a ver a un amigo que vive en otra localidad, puedes tardar más de una hora en llegar; en Gualeguay te cruzas con los amigos en las calles, aunque hice más amigos en Chile que en Gualeguay. En Gualeguay prácticamente tengo un solo amigo desde chiquito, mi gran amigo Lino Saldaña. Bueno, Santiago es un poco así como Buenos Aires Capital, las distancias son largas y el tiempo muy corto.

Aproximadamente a los 6 meses de mi arribo a Chile, que ya tenía un trabajo estable, tuve la posibilidad de realizar una especialidad en Implantología Oral en la Universidad Nacional de Mendoza, UNCUYO. Estuve viajando junto con mi esposa, quien también hizo la especialidad durante 3 años, todos los meses. Elegí Mendoza primero porque en Chile estudiar es muy costoso, hacer una especialidad te puede salir más caro que comprar un auto Mercedes Benz y recién tenía 6 meses trabajando. Además era un pretexto más para volver todos los meses a Argentina y sentirme en mi tierra, poder disfrutar de unos buenos asados, no así como los asados que hace mi hermano Luis, que son maravillosos. Como pronto andaré por Gualeguay, espero que me reciba con una de esas buenas parrilladas, ¡ja ja!”