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Jueves, 20 de junio de 2019
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sábado, 11 de mayo de 2019
Confirman que los buenos argumentos hacen más atractiva a la comida sana
En un estudio, la explicación resultó eficaz para conseguir que los niños coman alimentos saludables, en comparación con presentarles la comida sin conversar.
Las espinacas multiplicaban la fuerza de Popeye y animaba a los chicos a comerlas. Más allá de las exageraciones y las verdaderas razones que había detrás de esa iniciativa, la comunicación clara de los beneficios de cada alimento aumenta la probabilidad de que los niños los acepten y coman.

En un estudio realizado por científicos de la Universidad de Washington y de la Universidad de Florida, Estados Unidos y publicado en Journal of Nutrition Education and Behavior, los investigadores encontraron que frases como "come tus lentejas si quieres crecer más y correr más rápido", eran más eficaces para conseguir que los niños coman alimentos saludables que presentarles la comida repetidamente sin conversar.

De hecho, los niños comieron el doble de alimentos saludables cuando se les dijo cómo los beneficiaría en términos que pudieran entender, en lugar de cuando se les dio la comida sin esta información.

"Cada niño quiere ser más grande, más rápido, capaz de saltar más alto. El uso de este tipo de frases hizo que la comida fuera más atractiva para comer", afirmó la profesora asociada en el Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de Washington y autora principal del estudio, Jane Lanigan.

Asimismo, investigaciones anteriores habían demostrado que ofrecer alimentos a los niños en repetidas ocasiones aumentaba la probabilidad de que probaran algo nuevo, sin embargo, en estas investigaciones no se miró el contexto de esas ofertas, afirma la profesora.

En el estudio Laningan y sus colegas quisieron ver si las frases de nutrición centradas en el niño (CCNP, por sus siglas en inglés), declaraciones afirmativas que simplemente transmiten los beneficios de los alimentos saludables, influyen en los niños pequeños para que elijan alimentos más saludables. Estas frases se centran en los objetivos que tienen los niños y se basan en información nutricional precisa.


El equipo de investigación realizó un experimento en el que ofrecieron alimentos saludables a un grupo de niños de tres a cinco años durante seis semanas. Antes de empezar, los 87 niños del experimento clasificaron cuánto les gustaban cuatro alimentos elegidos de diferentes grupos alimenticios, incluidos los ajíes verdes (vegetales), los tomates (vegetales), la quinoa (grano) y las lentejas (legumbres).

Después, se les ofreció a los niños dos alimentos de los que menos les gustaban dos veces por semana. Durante el experimento, que duró seis semanas, los investigadores presentaron a los niños uno de sus alimentos de baja calificación con datos preseleccionados apropiados para su edad acerca de los beneficios del alimento. Asimismo, la otra comida se les dio simplemente para probar. "Por ejemplo, cuando presentamos lentejas decíamos: esto te ayudará a crecer y correr más rápido", explicó Lanigan.


Los investigadores midieron cuánto comían los niños tres veces: antes de la prueba, después de la prueba y un mes después de que terminara el estudio. La prueba posterior inmediata no mostró ningún resultado, probablemente porque los niños "se cansaron de comer los mismos alimentos", señaló la investigadora.

Sin embargo, al mes después de la medición los niños comieron el doble de su comida CCNP con la exposición repetida en comparación con la comida sin palabras positivas.

Por lo que el estudio concluyó que el uso de CCNPs puede aumentar la cantidad de alimentos saludables que comen los niños. "Tengo dos niños y probablemente podría haber hecho las cosas de manera diferente al tratar de que comieran de forma más saludable", reconoció la investigadora.