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jueves, 16 de mayo de 2019
“El poder de parir está en vos”: de nacimientos respetados y violencias obstétricas
Durante esta semana se recuerda la posibilidad de elegir, de parir sin forzamientos, violencias e imposiciones. Datos del Observatorio de Violencia Obstétrica, de Las Casildas, indican que el 75% de las mujeres dice haber sufrido algún tipo tipo de maltrato durante el nacimiento.
Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado. Este año, bajo la consigna "El poder de parir está en vos". ¿Cuáles son nuestros derechos a la hora de entrar a una sala de partos? ¿Cuáles son las violencias ocultas bajo algunos procedimientos o, incluso, frases que parecen inocentes? ¿Qué marcas dejan?

Según la Sociedad Argentina de Pediatría, "el término parto respetado o parto humanizado hace referencia a una modalidad de atención del parto caracterizada por el respeto a los derechos de los padres y los niños y niñas en el momento del nacimiento. Es decir, en consonancia con las necesidades y deseos de la familia que va a dar a luz".

La Ley de Parto Humanizado Nº 25.929 y su reglamentación promueven que se respete a cada familia en sus particularidades y que se la acompañe en la toma de decisiones seguras e informadas. Se busca, siempre, que los partos se desarrollen de la manera más natural posible. Pero es muy distinto lo que suele suceder puertas adentro de las instituciones. Y no se trata de prescindir de ellas, sino de crear consciencia y de estar alertas, para que parir no sea vergonzoso y culpabilizador, sino poderoso y emocionante. Para respetar el sentir propio y conectar con ese momento, único en la vida.

Según Julieta Saulo, referente de la agrupación feminista Las Casildas y del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), "la diferencia entre un parto respetado y uno que no lo es consiste en el lugar en el que se ubica a la mujer. Lamentablemente la gran mayoría de los partos y los nacimientos no tienen a las mujeres en el centro de la escena, todo lo contrario. Tienen un rol totalmente secundario, se las vulnera, se las violenta sistemáticamente, dejando secuelas de por vida, en sus vidas y en el vínculo con sus hijos".


Según el informe de OVO Encuesta de secuelas de violencia obstétrica, presentado en abril del este año en la Legislatura Porteña por y basado en 1106 casos, en su mayoría dentro de instituciones privadas, el 74,6% de las mujeres dice haber sufrido algún tipo tipo de maltrato verbal o físico durante el nacimiento.

"Mamita", "nena", "gorda": la violencia obstétrica en diminutivos y en números
Según la encuesta de secuelas de violencia obstétrica, de OVO, presentado en abril del este año en la Legislatura Porteña y basado en 1.106 casos, en su mayoría dentro de instituciones privadas, el 74,6% de las mujeres dice haber sufrido algún tipo tipo de maltrato verbal o físico durante el nacimiento. Veamos de que se trata, porque para saber qué parto es el humanizado, debemos recordar qué parto no lo es.

Los maltratos, el uso de intervenciones y medicalización de manera rutinaria y automática, las conductas aleccionadoras ("le estás haciendo mal a tu bebé", "así no es") y, ante todo, la falta de acceso a la información y vulneración de la autonomía de la mujer son los principales factores que deshumanizan un parto.

​El 83,7% de las mujeres que participaron de esta encuesta expresan que "desestimaron sus pedidos" en el momento del parto; el 68,8% dice haber recibido sobrenombres o diminutivos como "mamita", "nena", "gorda", etc. El 54,7% dice haber sentido que ponía en riesgo la vida de su hijo y el 41% recibió burlas, mientras que el 31% de estas mujeres se sintieron culpables por situaciones ocurridas durante el nacimiento.

Las "conductas aleccionadoras" generan una inseguridad en las mujeres, producto de un modelo que el informe cataloga como "dominante, misógino y cruel". Tal vez por eso, la frase estrella de este año durante la Semana del Parto Respetado menciona "el poder de parir", para recuperar un saber y un poder que no es de otros (a lo sumo, tienen el rol de asistir, acompañar, informar, prevenir).

Dice el informe del Observatorio de Violencia Obstétrica: "Desde la primera imposición: acostarse (litotomía), quedarse quieta con conexión con una vía fija al suero, ya la persona gestante deja de ser autónoma para convertirse en un objeto de observación e intervención (acceso al “campo” según los profesionales). Aquí arrancan los riesgos absolutamente innecesarios con su catarata de intervenciones para subsanarlos: el/la bebé no desciende, se ralentiza el proceso de parto, el periné sufre mayor compresión y esfuerzo en su zona posterior, se presionan los grandes vasos sanguíneos maternos, poniendo en riesgo la correcta oxigenación del/a bebé y aumentando las posibilidades de sufrimiento fetal, se reduce el espacio pélvico óseo al comprimir la zona sacra". Y todo esto, aunque suene duro, lleva a más intervenciones.

Por otra parte, el 71% de las mujeres recibieron demoras en la atención como castigo, imposiciones de procedimientos innecesarios (54%) y amenazas con no ser asistidas si no hacían caso (51%).

Algunos procesos obstétricos dejan marcas y cicatrices físicas, emocionales y psicológicas en la vida de muchas. Un 76,1% sintió un cambio en su estado emocional y psicológico, el 60,2% sintió que esto impactó en la relación con su cuerpo, la mitad de las consultadas quedó con una sensación de vergüenza por las marcas y cicatrices.