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Lunes, 22 de julio de 2019
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 07 de julio de 2019
Sociedad civil y fallas del estado
Cuando el Estado falla y desde los gobiernos, como administradores de este, no se toman medidas eficientes para el bienestar de las personas, las contingencias sociales se vuelven múltiples y gravísimas. La pobreza y la consecuente exclusión de muchos individuos que no son capaces de satisfacer sus necesidades básicas para vivir dignamente, son el corolario de una cadena de errores por parte de las cúpulas administrativas en el seno de un sistema estatal ausente e ineficaz. Ante este panorama, cuando las responsabilidades de mejoras y contención social que deberían formar parte de la hoja de ruta de las diferentes administraciones estatales que procurasen el bienestar de su población (la cual las ubicó en esas funciones) no son cumplimentadas por estas, la sociedad civil debe hacerse cargo de las mismas.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de “sociedad civil”? La sociedad civil está constituida por diversos componentes, tales como instituciones cívicas y sociales, y organizaciones que dan forma a la fundación de una sociedad funcional. La presencia de una sociedad civil sólida es esencial para asegurar la democracia para la paz, seguridad y desarrollo (Fuente: Organización de Estados Americanos). Asimismo, se puede agregar que la sociedad civil es la expresión de la diversidad, la heterogeneidad y la pluralidad de ideas, proyectos e intereses, los cuales son altamente representativos de la ciudadanía activa y participativa. Mientras que la regresión autoritaria, no tiene mayor legitimidad ni cabida en América Latina, el neoliberalismo y la democracia participativa, son dos proyectos que definen formas contrapuestas de pensar, la organización económica, política y social (Fuente: Alfredo Alcalá Montaño para Milenio). De estas definiciones, se puede comprender a la mencionada sociedad civil desde dos ejes: participación y ciudadanía. Entonces, de esta manera, se puede afirmar que para que las estructuras que componen los estados, ciudades, municipios, barrios, etc. funcionen correctamente, se debe hacer un análisis de las necesidades de la población, o lo que es lo mismo, escuchar las demandas, puntos de vista, preocupaciones y necesidades de las ciudadanas y los ciudadanos que los componen. La participación ciudadana impulsa la democracia real, y no debe ser privilegio de unos pocos, es un derecho y un deber de todos los ciudadanos. La creación de canales de participación ciudadana es generada por los propios ciudadanos, quienes se organizan para hacer oír su voz y modificar, cuanto menos su entorno inmediato (Fuente: TnRelaciones de España).

A modo de recapitular lo expresado hasta ahora, es precioso remarcar que, ante la falta de un Estado presente, las responsabilidades de bienestar y contención social que le corresponden a este deben ser tomadas por la sociedad civil en su conjunto. Esta se hace cargo de las funciones que las administraciones estatales ineficientes omiten. Para tal objetivo, la sociedad civil se vale de la participación ciudadana y llevar adelante diversas acciones políticas para transformar la realidad de su entorno.
Las tristísimas muertes de personas en situación de calle en diversos territorios de nuestro país, son hechos lamentables que exhiben, por un lado, la ausencia de un Estado activo que desde hace tiempo (con sucesivas gestiones gubernamentales de distintos colores políticos) soslaya sus responsabilidades más esenciales. Por el otro, muestran como los ciudadanos se organizan y entran en acción individualmente o desde diferentes ONGs, clubes, iglesias, universidades, etc. para solventar las deficiencias estatales e intentar cambiar, desde la participación ciudadana, su ambiente social.

En adición, las tares de la sociedad civil no terminan allí, porque, así como la ciudadanía se moviliza para ayudar a las personas sin hogar en estas épocas de fuertes fríos, también existen múltiples ejemplos de diversas organizaciones sociales y ciudadanas que día a día, durante todo el año, asisten y colaboran con los más desprotegidos en tares de educación, salud, asistencia alimentaria, entre otras. Con un Estado cuyas cúpulas de poder hacen poco y nada para resolver la pobreza en Argentina (de nuevo, sin importar los signos políticos), la sociedad civil desempeña tareas de contención social para que la crisis socio-económica que atraviesan muchos individuos no finalice fuera de control. De cara a esta situación, es materia urgente que nuestros representantes comiencen a pensar políticas tendientes a articular las funciones que se ejercen desde el régimen estatal con la acción y participación constante de las numerosas instituciones de la sociedad civil en pos del bienestar de las personas.

Para finalizar, cabe resaltar que afianzar la democracia no requiere solamente que la ciudadanía vaya a efectuar su voto en los comicios electorales, es sumamente necesario, también, un compromiso cotidiano, desde el lugar que se pueda, para transformar la realidad del contexto en donde vivimos.

Julián Lazo Stegeman
(Fuentes: Organización de Estados Americanos, Milenio de México, TnRelaciones de España, Diario La Nación)