El Diario de Gualeguay
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Martes, 20 de agosto de 2019
NOTAS LOCALES
domingo, 11 de agosto de 2019
Luisina Viviani: ¡Tuve una infancia muy feliz!
¡Sí, tuve una infancia feliz! A la hora de rescatar momentos, los mejores siempre son en la vereda de mi casa. En el barrio donde pasé mi infancia estábamos siempre ahí jugando; nos juntábamos todos en la esquina de casa. Carrera de bicis, a la mancha, a la escondida, a la bolilla, a hacer una comparsa, a la pelota, jugábamos a todo.
A la salida de la escuela, a eso de las 17.30, ya estábamos todos en la esquina y ahí se decidía a qué jugar. En verano, sobre todo, podíamos estar hasta muy tarde; los más grandes salían a la vereda también a tomar mates y así se pasaban los días. La calle tenía zanja en la cual, en los días de lluvia jugábamos con barquitos o carreras de maderitas, siempre con los vecinos; éramos un montón.

Después nos mudamos al Barrio 40, frente al Pompeya y ya ahí se sumaban más chicos a jugar, porque viven muchas familias. Mis hermanos y yo tuvimos el privilegio de que los mismos vecinos que vivían frente a la casa anterior se mudaran frente a esta nueva, y así no fue tan difícil el cambio.

Con Martín, Ailin y Nico pasamos juntos toda la infancia y adolescencia y eso es muy valioso porque las mudanzas son difíciles; creo que tenerlos a ellos ayudó mucho.
Si me preguntan de un protagonista de la infancia, seguro que es la bici; pasábamos mucho tiempo andando en la bici, paseando por la cuadra, o en la chacra de mis abuelos con mis primos. También pasábamos mucho tiempo con la bici como mediadora de los juegos.

En la escuela siempre me gustaba participar de todo, sobre todo para salir de clase. Era buena estudiante, pero me divertía más bailar y hacer otras cosas. Un año también fui delegada de la biblioteca y ahí Carmen nos enseñó a arreglar los libros, y en los recreos pasábamos tiempo con ella aprendiendo más cosas o leyendo la revista del Oso Bussi. En la escuela siempre fui bastante rebelde, de cuestionar todo. Un año por ejemplo pregunté por qué limpiaban los bancos sólo para cuando había elecciones; ¡pobre la maestra!, no supo que responder, pero me dijo que era una buena pregunta para hacer en la dirección.