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Los maravillosos 100 años de la Abuela Olga Cantero

La semana pasada, la ciudadana Olga Cantero, arribó a sus flamantes 100 años de edad. Ante esto, les compartimos un escrito de su nieto Agustín Benítez

Olga Elsa Cantero, nació en Puerto Ruiz hace 100 años, y lo magnífico de ella es que conserva aun una prodigiosa memoria que le permite en estos días recordar y relatar con detalles todas sus vivencias, desde su niñez hasta la actualidad. Cuando digo detalles, hago referencia también a cientos y cientos de personas que pasaron por su vida; ella recuerda anécdotas que quizás la misma persona ni registra por el paso del tiempo.

Desde niña tuvo un perfil innato de líder…, de esas mujeres que en un barco seguro tienen el timón, sabe ubicarse atrás de un equipo de personas motivándolas, al medio de un equipo trabajando codo a codo y adelante representando e influenciando a la gente. Quizás eso sea en parte por ser la hermana mayor de 3 mujeres, Chela y Mori Cantero que ya partieron a la casa del Padre. Desde niña, Olga las ubicaba en bancos de madera y jugaba a la maestra, tanto que cuando fue grande orientó su vocación por la educación, también por su gran amor a los niños.

Creo que Luis Landriscina en su poema “Maestra de Campo” describe en mucho su trabajo de maestra: “Y fueron 30 los años y fueron muchos los niños que luego se hicieron hombres y mandaron a sus hijos. Ella, ella no pudo tenerlos porque la flor de su vida se marchitó entre los montes y nunca llegó el amor a golpear en la ventana de su rancho de cariño. La escuela, la escuela le había pedido hasta ese sacrificio que se quedase soltera porque precisaba intacto todo el amor que tuviera para entregarlo a los chicos”.

Los chicos de la Escuela del Puerto, de Lucas González y de la Escuela Chiclana donde se jubiló, quizás no recuerden las materias que les enseñó, pero sí recuerdan el cariño y la dedicación de cómo se los enseño, tal es así que el periodista famoso de radios nacionales, señor Luis Garibotti, oriundo de esta ciudad, todos los 11 de septiembre la presenta al país como su gran maestra de cuarto grado en una entrevista radial telefónica.

Siguiendo la letra del poema, siempre tuvo intacto el amor maternal, primeramente por sus hermanas, ya que se hizo cargo de ellas por faltar la propia en su adolescencia, Ese dolor lo sobrellevaron gracias a la ayuda de la Acción Católica, que por el año 1930 se iniciaba en el país. Las tres niñas Cantero fueron unas de las primeras en integrar las filas de esta institución; por su temperamento y cualidades obviamente que se desempeñó como dirigente por más de 40 años. Es por ello que nunca faltó a las reuniones como oradora y como organizadora de eventos para colaborar con otras instituciones de caridad, La Inmaculada, Guardería Infantil, entre otras…, sin olvidar que los domingos daba el cursillo de bautismo hasta que se desató la pandemia.

Señores que peinan canas recuerdan cuando los sábados Olga llevaba una pelota y los hacia jugar en el patio de la parroquia durante su niñez o los campamentos de jóvenes en la Escuela Agrotécnica adonde viajaban en tren los veranos o días de la primavera.

La parroquia San Antonio fue sin duda su segunda casa, llegó incluso a representarla cuando se fundó la Radio Gualeguay y durante más de 20 años cubrió todos los martes a las 21:30 hs con su espacio “Tú eres Pedro”.

Obtuvo la bendición de tener sus seis sobrinas, “las Rodríguez”, con lo que gano el titulo de TIA (y con mayúscula), pero al brindarle tanto cariño al esposo de la mayor de ellas y más aun a los hijos de estos, ganó el segundo título: ABUELA, y, aunque parezca un enredo de familias, por consiguiente es la SUEGRA ADOPTIVA de su sobrina.

Olga sabe que no le quedan tantos años más por vivir; ella está agradecida porque cada día lo vivió con paz, alegría desbordante y mucho entusiasmo. Lo dice ella y los cientos de personas que la llamaron en su cumpleaños número 100 este 10 de junio.

La Abuela Olga me enseñó que a uno no lo recordarán por el curriculum, sino por la luz que irradies a los demás, por la actitudes que definen a la persona, me enseñó que en la vida hay un mañana que se puede revertir la situación, que el plan de Dios es mejor. Nunca concibió un hijo, pero fue madre, tía, maestra, suegra y abuela de los niños que tanta ama, que las vocaciones se alimentan día a día, nunca dejó de enseñar, de leer, de hacer apuntes, de preguntar, de indagar, de querer saber y, por sobre todo, nunca deja de SOÑAR.