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Relatos, reflexiones, historias que inspiran desde la mirada de una Terapista Ocupacional.

Los T.O entendemos a la ocupación como un indicador de salud, un niño que no logra alimentarse de forma autónoma, un adolescente que no participa de actividades sociales con sus pares o un adulto que no logra bañarse, son algunos de los indicadores de un déficit ocupacional.

En cada encuentro con las personas que reciben nuestros servicios, los T.O somos promotores y facilitadores del equilibrio ocupacional, es decir que la persona logre participar de actividades laborales, educativas, sociales, recreativas, además de su cuidado personal cada día en beneficio de su calidad de vida. María R. tiene 35 años y trabaja más de 10 horas diarias, no logrando compartir con familiares, ni amigos, no participa de deportes o actividades recreativas. Sufrió un accidente cerebro vascular (ACV) episodio que cambio por completo su rutina.

Hoy quiero compartir algunas reflexiones sobre el aislamiento y su impacto ocupacional, porque es inevitable en estos tiempos no estar atravesados, de alguna forma, por la situación actual de pandemia y mi profesión me permite pensar-nos, como se ve afectada la vida cotidiana de las personas ante este suceso.

La pandemia irrumpió en nuestro equilibrio ocupacional, cambiando nuestra rutina, èsa que nos permitía disfrutar de las cosas que nos daban placer, actividades recreativas, deportivas y sociales.

Recuerdan ese día que escuchamos por primera vez? “Quédate en casa”, al inicio no llegamos a comprender, pero inevitablemente la incertidumbre, la ansiedad y la obsesión por cuidarnos fue extrema, teniendo miedos inusuales.

Somos seres sociales y ocupacionales, por lo que tomar las medidas preventivas de aislamiento y distanciamiento social es una ardua tarea. El sedentarismo ocupacional al que nos vimos expuestos, nos impuso el tener que reorganizarnos al interior de nuestros hogares, planificando actividades para cada integrante de la familia, en beneficio de las 24 horas que compartiríamos juntos. La reducción en las habilidades interpersonales, comola empatía, la comunicación, capacidad de escuchar, trabajar en equipo, entre otras se vieron afectadas, y más aún, si pensamos en los adultos mayores que viven solos.

También como consecuencia del aislamiento, nuestros derechos se vieron limitados como la participación social y libre circulación.

Hasta acá lo “malo” desde una perspectiva ocupacional, ahora voy a compartirles las “buenas” de la pandemia (y no es que sea por demás optimista) fui encontrando ventajas, sí este tiempo de parar tiene su lado beneficioso:

  • Aprender a estar más juntos, como familia y en comunidad (cuidarnos, nos cuida a todos).
  • La virtualidad llego para quedarse, porque es indudable que acorta distancias, promueve aprendizajes, nos permite estar cerca de nuestros equipos de trabajo, el buen uso hace la diferencia.
  • La creatividad, es la protagonista por excelencia, y en su nombre guarda íntima relación con mi profesión “crea-actividad”.
  • Valorar la tarea docente y la presencialidad de los niños y adolescentes a las instituciones educativas, hoy que debemos y tenemos la difícil tarea de convertir las casas en escuelas.

Ahora bien, no puedo dejar de reconocer que también tenemos desafíos por delante, que nos interpelan y nos dejan al descubierto aquellas conductas automatizadas o “auto-matas”, que teníamos en la rutina acelerada en la que nos movíamos (mejor dicho, corríamos), como almorzar con poco tiempo para compartir en familia, excesivo tiempo con las pantallas, cenar cada uno en sus habitaciones, no tener tiempo para visitar a nuestros adultos mayores, y podría seguir enumerando actividades no compartidas, que desintegran la vida familiar y las relaciones humanas.

A modo de concluir, me permito compartir con uds., algunas reflexiones:

“Acompasar”, para quienes tenemos a cargo niños, adolescentes y adultos mayores, debemos acompañarlos paso a paso, estos tiempos dejan de manifiesto la finitud en su máxima expresión.

No es un tiempo de pausa, es tiempo de aprendizaje, de “mirarnos hacia adentro”, de mirar a quien tenemos al lado, desarrollar la empatía que es tan necesaria para vivir con otros, explorar esas actividades postergadas, ocuparnos en actividades significativas (del tipo que sean).

Por ultimo, tomó las palabras de unas de las pioneras de la terapia ocupacional, “El hombre a través de la utilización de sus manos, potenciadas por su mente y la voluntad, es capaz de influir en el estado de su salud” Mary Reilly T.O (1916-2011).

FUENTE: Por Miguelina Abraham

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