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El bombardeo de noticias, la info-toxicidad

Por Dr. Bernardo "Cacho" Gandini

Muchos programas de televisión parecen representativos de: ¡Encienda el televisor, lo mantendremos asustado! Las pantallas, hoy son extensiones o “prótesis” de las personas, si no se las maneja saludablemente, provocan las adicciones 2.0 y 3.0. Dentro de ellas, radican las tecnologías de la cibernética, que es la ciencia que estudia los sistemas de comunicación y de regulación automática de seres vivos y con aplicaciones a sistemas electrónicos y mecánicos. Muchos somos “cibernícolas”, habitantes de una gran caverna virtual formada por potentes instrumentos que soportan una red de información y comunicación, conectados a una inmensa mayoría. Nunca hemos estado tan aislados en nuestras casas y a la vez tan conectados con el mundo. Si una persona pretendiera ver todos los informativos, paneles de debate, anuncios y magazines de COVID que se emiten diariamente en su televisor, tardaría una semana. Si a ello añadiera lo que recibe por el resto de pantallas, tardaría un mes y acabaría con sobrepeso y muy estresado. Es necesario que responsables de medios y periodistas, reconozcan la necesidad de sintetizar los mensajes, presentarlos muy atractivos, explicar historias con claridad y en sintonía con los límites de la atención de los potenciales usuarios de la información. Una noticia, para destacarse debe contener buen mensaje, rigurosidad, ritmo y emoción. Los periodistas de investigación son los protectores leales de la ciudadanía, sin objetividad total porque no existe, pero establecen controles eficaces sobre los riesgos de deformar la información, así, también, de las directrices políticas y/o económicas “sugeridas” en los medios públicos como privados.

Lo importante de la información, no es su cantidad, sino su calidad. Es la calidad, lo que permite su transformación de información en conocimiento relevante. El conocimiento sí es poder, pero no la simple información. Apostemos por una formación de las nuevas generaciones orientada desde la escuela a reconocer esto para que como adultos gocen de las herramientas suficientes para un consumo crítico de la información, y se alejen de los que intenten tele-dirigirlos o manipularlos y, por el contrario, se acerquen a las situaciones en las que se aporta la información suficiente para pensar y adquirir el conocimiento. Lo importante no es que nos den pecados, sino que nos enseñen el trabajo de pescar para lograrlos.

Las personas nos dejan impresiones según perciban e interpreten la realidad, y repercusiones comunitarias. En las argumentaciones, siempre, existirán una posición o idea principal a defender; también razones o justificaciones que apoyan la posición, reconocidas mediante: por qué… puesto que…a causa de… como se puede ver…debido a… ya que… Además indicadores de objeción: qué señalan un argumento en contra del principal. Es necesario descubrir las refutaciones o impugnación, mediante: pero… aunque… sin embargo.

Todos estos elementos, claramente expresados, son necesarios para interpretaciones adecuadas con significación auténtica.