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Una mirada sobre la adolescencia

"La adolescencia ha dejado de ser una etapa del ciclo vital para convertirse en un modo de ser que amenaza por envolver a la totalidad del cuerpo social."

En la modernidad se aspiraba a ser adulto, la infancia se consideraba una especie de larga incubación en la cual nada importante ocurría, en la que el afecto y la contención venían de los padres y permitían reunir un caudal educativo y afectivo que facilitaba enfrentarse con lo importante de la vida, la vida adulta.

Aparece socialmente un modelo en el que se supone que hay que llegar a la adolescencia e instalarse en ella para siempre. Define una estética en la cual es hermoso lo muy joven y hay que hacerlo perdurar mientras se pueda.

La adolescencia puede ser definida desde distintos puntos de vista: este ciclo vital comienza siendo un hecho biológico (crecimiento del cuerpo y comienzo del funcionamiento de las hormonas sexuales); pero a su vez está inserto en un proceso psicosocial que varía según las culturas y los momentos históricos. En nuestra cultura, dura aproximadamente 20 años.

Es un pasaje ineludible, biológicamente determinado desde la niñez hasta la adultez; un pasaje desde la endogamia (dentro de la intimidad familiar), hasta la exogamia (salida a la cultura), el logro de la madurez sexual genital, es decir, la asimilación psíquica de los cambios morfológicos y fisiológicos que ocurren en su cuerpo y aptitud para la conservación de la especie, el encuentro con el objeto, la realización laboral y los intereses sociales.

Si entendemos a la moratoria psicosocial de la adolescencia como condición para que una sociedad se transforme, es imprescindible que ocurra la confrontación, el cuestionamiento y la impugnación de lo aprendido. La sociedad posmoderna tiende a neutralizar este espacio de confrontación generacional.

La adolescencia es un período de transición. Implica: la búsqueda de identidad, autonomía individual, la eclosión de la capacidad afectiva para sentir y desarrollar emociones (muy exacerbada), la llegada del pensamiento abstracto, elección de objetos de amor. Deberá el joven realizar tres duelos (proceso psicológico por la pérdida del objeto amado): duelos por el cuerpo infantil, duelo por el rol y la identidad infantiles y duelo por la pérdida de los padres de la infancia.

Superar la adolescencia implica: salida del hogar, desprenderse de los lazos de dependencia familiares, búsqueda de identidad, de profesión, adquirir responsabilidades, compromiso y esfuerzo por ingresar al mundo adulto. Se estructura así su personalidad. Piaget nos muestra un adolescente que elabora teorías abstractas y que crea su propio mundo interno. Erikson sostiene que debe rebelarse, confrontar y debe haber conflicto entre generaciones para construir una personalidad madura e independiente.

El perfil adolescente varía a través de los tiempos porque tiene una impronta cultural y social. A diferencia del joven de la modernidad, en la época posmoderna o actual existe: una cosmovisión donde la juventud es lo máximo a lograr, hay un desencanto por el fracaso de la razón, de las utopías, no se cree en las ideologías o sistemas. Los sentimientos y emociones dominan a las personas. La estética reemplaza a la ética. No hay nada prohibido, se persigue la felicidad. Se vive el presente, no se piensa en el futuro ni en el pasado.

Ser adolescente en la modernidad era solo una crisis porque se aspiraba a ser adulto como modelo paterno a imitar. En la posmodernidad el modelo adulto ha dejado de existir y el adolescente ocupa todos los espacios motivados por los medios masivos y la publicidad que proponen un modelo adolescente instalado en esta etapa para siempre.

He tenido, sucesivamente, todos los temperamentos: el colérico en mi infancia, el sanguíneo en la juventud; más tarde, el bilioso, y, por fin, el melancólico, que, probablemente, no me abandonará ya. (Giacomo Casanova)