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Hoy: los Mitos de la medicina

Ante un malestar en nuestro organismo solemos tomar o ponernos distintos tipos de "remedios" caseros para sanar alguna dolencia corporal.

En este artículo vamos a realizar un listado de estos “medicamentos” creados por nosotros mismos, por algún mal entendido con un doctor o en la mayoría de las ocasiones, simplemente porque probamos lo que nos dicen y lo tomamos como un hecho.

Vitamina C: un caso muy común es el resfrío que se genera por los rinovirus; son los culpables más comunes. Suele decirse que la vitamina C es un gran remedio para prevenir este malestar, lo cierto es que no está comprobado que esto sea así. Las dosis grandes de vitamina C pueden ayudar a reducir la duración de un resfriado, no nos protegen de contraerlo.

Sprite o 7up para la fiebre, vómitos o diarrea: esto es un gran mito, no hay comprobación alguna que el agua gasificada ayude a disminuir la fiebre, los vómitos o la diarrea. Este tipo de bebidas sólo empeoran las cosas por su alto contenido en azúcares, no aportan absolutamente en nada en un cuadro viral. Lo más beneficioso es el agua.

Hipo: un susto, beber sorbos de agua, tomar agua al revés, aguantar la respiración, el hilo rojo en la frente, son algunos mitos para “curar” el hipo. Tampoco hay medicamentos puntuales. Aunque generalmente, cuando la gente deja de respirar un ratito corto, el hipo se frena dando una pizca de credibilidad a uno de los mitos. El hipo no debería durar más que unos cuantos minutos. De lo contrario es imprescindible que se acuda a un especialista, ya que se puede tratar desde tumores en la cavidad abdominal, hasta trastornos que irritan los nervios que controlan el diafragma o un accidente cerebrovascular.

El alcohol quita el efecto del remedio: la realidad no es tal, pero sí es cierto que el alcohol aumenta el metabolismo hepático de estos fármacos y disminuye su concentración en sangre, por lo que su presencia en el lugar donde debe de hacer efecto es menor y también lo es su eficacia.

La pasta de dientes para las quemaduras: no sólo la pasta dental es un mito, también lo es colocarse alcohol o vinagre, manteca o aceite, agua fría, entre otros. Para tratar una quemadura es necesario conocer su gravedad. En el caso de que la quemadura no presente ampollas ni heridas abiertas, lo más recomendable será aplicar abundante agua templada (a unos 20 grados) durante unos 20 minutos y tomar un analgésico.

Hay incontables “remedios” caseros de los que hemos escuchado o leído alguna vez, y nacen espontáneamente desde nuestra desesperación por querer curar un dolor inmediatamente, pero en la mayoría de los casos automedicarnos o curarnos sin conocimientos básicos, sólo puede empeorar las cosas.

Algo muy preocupante también es que desde la aparición del COVID-19 han surgido también ciertas maneras de “curarlo”. Lo cierto es que gracias a las personas que trabajan en la ciencia, estamos encontrando de a poco el camino para volver abrazarnos, sin miedos ni desconfianza.