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La pandemia y los hábitos no saludables: un plus para ocuparse

Una editorial escrita de manera semanal por el Dr. Bernardo "Cacho" Gandini, para "El Debate Pregón"

En el aumento de ingesta de alimentos, dietas y recaída en consumo exagerado, es similar al de uso de drogas de adicción, abstinencia o deprivación y recaída.

En el último tiempo, el concepto “adicción a comidas” se ha convertido en un punto de interés en el área de la alimentación, lo que ha generado un creciente debate social.

En los electroencefalogramas y resonancia nuclear magnética, se ha observado que personas obesas y en sobrepeso presentaban menor actividad de las regiones cerebrales que regulan el control inhibitorio y aumento de actividad de otras áreas, hechos similares a lo observado en abuso de sustancias, en particular con accesos de consumo o deseos intensos de consumir y síntomas de deprivación o abstinencia, ante la falta de la sustancia.

De este modo muchos hablan de drogas que se comen; los alimentos muy agradables al paladar, tienden a generar una conducta alimentaria placentera, por lo que se los ubica en la adicción alimentaria, por semejanza de comportamiento y estimulo de zonas cerebrales que se superponen con adicciones a las drogas. Las sustancias adictivas rara vez se encuentran en su estado natural: se han alterado o procesado de una manera que aumenta su potencial de abuso.

Hay alimentos naturales que contienen azúcar, por ejemplo, las frutas o que naturalmente contienen grasas, como las nueces. El azúcar y la grasa difícilmente se encuentran en el mismo alimento de forma natural, pero los alimentos sabrosos al prepararlos necesitan la reunión de ambos en cantidades elevadas, esto es lo que ocurre en la preparación de postres y productos de pastelería, o en preparaciones de panadería, como pizzas y facturas, a las que suele agregarse chocolate determinando un aumento en la disponibilidad de lo que se conoce como alimentos altamente procesados.

Otro factor importante es la carga glucémica, que depende de la cantidad de azúcar que contiene un alimento, que expresa la cantidad de hidratos de carbono, que se absorben muy rápido en el aparato digestivo y generan una intensa respuesta de hormona metabólica, insulina. Del mismo modo que con las drogas, una dosis concentrada de un alimento adictivo y su rápida absorción, es capaz de provocar un intenso efecto, en este caso sensación placentera. Numerosas investigaciones demuestran que alimentos ricos en azúcar pueden estimular circuitos neuronales relacionados con recompensa, similares a drogas y aumentar deseo de comer y apetito, generando exceso de ingesta.

El contenido en grasas, las cremas, manteca y aceites, mejoran los sabores de los alimentos, tornándolos más agradables al paladar y se ha observado que activan ciertas regiones del cerebro, por lo que se consideran predisponentes a la alimentación adictiva. Con esta información podemos empezar a generar ciertos cambios eficaces.