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Mecanismos de negación de la realidad.

Espacio de Psicología a cargo de la Licenciada en Psicología, Ana María Zanini - Matrícula Provincial Nº 138

Los servicios de Salud Mental funcionan a pleno en estos momentos, ya sea para asistencia en crisis como en el sostén de personal de salud, sometidos en exceso a situaciones límites de stress. Y, como en una película de ciencia ficción, en el otro extremo de la sociedad un fenómeno increíble: gente que rompe cuarentena, se resiste a la mascarilla, no respetan la distancia social, tratan de exagerados a los que se cuidan, presionan para juntarse. Algunos más extremos rompen cordones sanitarios, cuestionan las medidas restrictivas, niegan. Tensionan y llenan de ansiedad a quienes intentan cuidarse y conviven con ellos. El impulso que me surge es tratarlos de egoístas e inconscientes. Pero para los que nos dedicamos a colaborar e investigar en la Salud Mental, quizás sea más sano tratar de entender algunos aspectos más profundos detrás del fenómeno.

Si tomamos los conceptos de NEGACION-RENEGACION estudiados por Freud dentro de otros mecanismos de defensa, nos explicaremos ciertas conductas sociales ante la amenaza de un virus peligroso, actitudes que se observan de riesgo en todo el mundo derivadas desde un punto de vista dinámico, de estos mecanismos denegatorios.

La negación es el procedimiento por el cual el sujeto, a pesar de formular uno de sus deseos, pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose y negando que le pertenezcan". Hacia el final de su obra, Freud tiende a utilizar, en cambio, otro término, que designa el rechazo de la percepción de un hecho que se impone en el mundo exterior.

La renegación o desmentida es un modo de defensa en que el sujeto rehúsa reconocer la realidad de una percepción traumática.

La desmentida es un mecanismo de defensa ante la angustia de la amenaza, y apunta a la percepción de la realidad externa. No implica la anulación de la percepción. Es una acción muy enérgica para preservar al sujeto de la realidad insoportable. Al no estar muy educados emocionalmente negamos la posibilidad de conectarnos con las emociones displacenteras; entre ellas la vulnerabilidad y el miedo. El miedo como emoción tiene una función crucial: protegernos. El no haber aprendido a conectarnos con el miedo y aceptarlo como una emoción no nos da la posibilidad de cuidarnos frente a un estímulo negativo, y nos cuesta mostrarnos débiles o vulnerables. Al no poder manejar ni elaborar nuestras propias emociones nos alejamos también del prójimo, por lo tanto, no seré empático, es decir compasivo y cuidadoso del otro.

Observemos las manifestaciones a nivel mundial: durante los últimos meses, diversas ciudades del mundo, desde Vancouver y Bruselas hasta Berlín, Madrid y Buenos Aires, fueron escenario de un mismo fenómeno: la organización de protestas, más o menos masivas, en abierto rechazo a las medidas más estrictas de control sobre la situación sanitaria provocada por el COVID-19. En muchas de estas manifestaciones, la imposición por parte de autoridades locales y nacionales del uso del barbijo en el espacio público ocupó el centro de las críticas: visto como símbolo de autoritarismo gubernamental y como una herramienta de control social, incluso descrito en ocasiones como un “bozal” destinado a limitar la libertad de expresión de los ciudadanos, el barbijo parece haberse convertido en un significante capaz de cristalizar un sentimiento global de insatisfacción frente al manejo de la pandemia.

Pero detrás de esta resistencia a la autoridad observamos estos mecanismos de negación- renegación. las personas cada día construyen más la realidad en base a su propia subjetividad. La gente construye su opinión en gran parte sobre la base de experiencias personales, en contraposición con los datos o hechos concretos. “Las sociedades contemporáneas han priorizado al individuo sobre el colectivo o la comunidad. Las personas quedan solas, liberadas a sí mismas y construyen su realidad desde ellos mismos”. Esto se ve reforzado y reflejado, entre otras cosas, por las redes sociales, donde solemos tener entre nuestros contactos y seguidores en su mayoría a gente parecida a nosotros. Pero detrás de esta resistencia a la autoridad observamos estos mecanismos de negación- renegación. las personas cada día construyen más la realidad en base a su propia subjetividad. La gente construye su opinión en gran parte sobre la base de experiencias personales, en contraposición con los datos o hechos concretos. “Las sociedades contemporáneas han priorizado al individuo sobre el colectivo o la comunidad. Las personas quedan solas, liberadas a sí mismas y construyen su realidad desde ellos mismos”. Esto se ve reforzado y reflejado, entre otras cosas, por las redes sociales, donde solemos tener entre nuestros contactos y seguidores en su mayoría a gente parecida a nosotros.

Uno se va aislando y construyendo una realidad más endogámica. Y aun cuando tengas evidencia científica sobre el covid, si en tu experiencia subjetiva no tienes cercanos contagiados o gente del ámbito de la salud que te diga que esto es grave, no le das tanta importancia porque en tu propia realidad cotidiana no es algo relevante. Esta noticia es paradigmática en cuanto a las conductas negacionistas que vengo proponiendo:

“Locura total en Chilecito, esto ocurrió recientemente: una localidad riojana semejante a Gualeguay en tamaño.

Positivo y fue a un cumpleaños de 15 para 100 personas. Ahora hay 130 domicilios aislados y asistidos por el Estado con desayuno, almuerzo, merienda y cena.

A este ritmo no habrá respirador, médicos ni camas que aguante por la irresponsabilidad social" dijo el director del hospital Dr. Bassani a radio La Red.

Y estos mecanismos denegatorios justamente en círculos más pequeños, contactos cercanos son utilizados hasta que la realidad nos explota en la cara.

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