Locales | Argentina | pobreza | estado

¿Es ineficiencia o directamente malicia?

Editorial realizada por Julián Lazo Stegeman

El caso de la niña desaparecida durante tres días en Villa Lugano, Capital Federal y encontrada junto a su captor en Luján, Provincia de Buenos Aires, exhibe la impericia de un Estado ineficiente que continuamente actúa en detrimento de uno de los sectores más vulnerables: las niñas y niños

Cómo sociedad civil, asistimos al patético show de los administradores estatales. Estamos en presencia de una agenda política armada por nuestros funcionarios a espaldas de las urgentes demandas sociales. Está más que claro que los intereses de la corporación política vernácula son meramente particulares. Esta situación implica que las problemáticas y exigencias colectivas de la ciudadanía quedan a un lado. Pareciera que importa más, por ejemplo, la lucha judicial entre las facciones políticas que el bienestar de las niñas y niños de nuestro país.

Los números de diversas estadísticas exponen esta triste realidad. Según los últimos datos del Observatorio de la Deuda de la UCA, en diciembre del año pasado, siete de cada diez menores de 17 años viven en hogares pobres, de los cuales 2 millones son indigentes. Si bien en 2019 la pobreza infantil era del 59,5%, en 2020 saltó al 64,1%. El INDEC, por su parte, muestra que la pobreza alcanza a siete de cada diez infantes, mientras dos de cada diez se ubican en la indigencia. A su vez, UNICEF marcó también a finales del año pasado que en Argentina el 62,9 % de los niños y niñas son pobres, esto significa que en el 2020 se sumaron 1,3 millones a los índices de pobreza infantil.

Si bien el lamentable episodio de la nena desaparecida durante tres días en CABA y encontrada afortunadamente con vida en territorio bonaerense hizo que esta durísima realidad nos golpeara en la cara, lo cierto es que no es un suceso aislado de estos tiempos. Por un lado, se debe decir que esta gravísima contingencia social ligada al desamparo estatal con respecto a la niñez viene desde hace décadas. Por otra parte, es clave enunciar que esta problemática no se reduce únicamente al AMBA. Esto es una preocupante cuestión que abarca a todo el país.

Se hace complicado no redundar en el siguiente concepto: en la medida en que los políticos que dicen representarnos no fijen una agenda que incluya las demandas reales de la población y continúen privilegiando sus cuestiones particulares, nada de ésto se va a solucionar. ¿Podemos hablar de una república, un gobierno de las mayorías, si los encargados de administrar el Estado maniobran a partir de sus caminos singulares en desmedro de la resolución de las problemáticas colectivas?. Claramente la ciudadanía sigue financiando vía impuestos una clase política parasitaria que se preocupa más por llenar sus bolsillos y resolver sus cuestiones judiciales en los juzgados federales que de evitar que miles de niñas y niños vivan en la calle, rodeados de las peores miserias bajo el ala de un futuro sumamente incierto.

Es difícil dilucidar si la característica distintiva de varios de los funcionarios públicos es la ineficiencia o directamente la malicia. No se puede entender ni tolerar que descarten toda una generación futura en pos de conseguir sus propios objetivos personales. Es extremadamente nocivo que el Estado sea un campo de acción para un cúmulo de inescrupulosos que pareciera no interesarles el bienestar de la infancia en nuestro país. Reitero: ¿Esto es ineficiencia o directamente malicia?.

La sociedad civil argentina es esclava de una administración estatal falaz que se adentra en donde no debe y falta en donde debería estar. No debemos olvidar nunca que en Argentina hay niñas y niños que viven en la calle. ¿Qué tipo de progreso podemos esperar como país a partir de esta situación? Es imposible sostener un crecimiento nacional certero si existen tantos ciudadanos que desde pequeños no pueden cubrir las necesidades básicas para eldesarrollo personal. ¿Qué tipos de recursos humanos y desenvolvimiento como personas están generando nuestros políticos vernáculos? Es una vergüenza lo que está ocurriendo.

A propósito del último caso conocido cabe preguntarnos lo siguiente: ¿Qué forma de contención tendrá esta niña recientemente encontrada de aquí en más? ¿Podrá contar con el apoyo necesario para satisfacer sus necesidades fundamentales y así poder desarrollarse como persona? ¿ O en la medida en que está temática salga de la agenda mediática los políticos aprovecharán para desentenderse como suelen hacer al respecto?.

En fin, es tiempo que desde la sociedad civil le exijamos a la casta política que comience a reformular las maneras de su accionar y que, también, empiece a idear formas que robustezcan nuestra democracia en beneficio de todos y no sólo de algunos. Es clave que nos hagamos la pregunta que sirvió de eje para el artículo de hoy: ¿Es ineficiencia o directamente malicia?.