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¿Cómo será el mundo laboral después de la cuarentena?

Hace poco más de tres semanas jugábamos la partida de nuestro día a día, y en concreto de nuestro trabajo, en un tablero conocido. Las cosas podían ir bien o mal, pero sabíamos las reglas del juego. Tras el confinamiento, empieza una nueva partida, de un nuevo juego que nadie se atreve a definir. El teletrabajo se ha convertido en la salvación para las empresas y parece que va a ser la tendencia incluso después de la pandemia.

La crisis económica parece una consecuencia insoslayable, pero se desconoce su magnitud y dónde golpeará. Pero los cambios también suponen oportunidades y aunque la incertidumbre no permite identificarlas, algunos expertos ya apuntan cómo adaptarnos al nuevo escenario. “Esta etapa de confinamiento es perfecta para que cada uno prepare su estrategia laboral. El mercado se va a volver tímido, va a haber un repunte del desempleo y vamos a tener mucha competencia. Por se ha de tener una estrategia clara y ser rápido”, asegura Elena Huerga, coach de desarrollo profesional. Trabajos más demandados “Algunos de los cambios que se están produciendo, han llegado para quedarse. Por ejemplo, el incremento del comercio electrónico, con su correspondiente impacto en la logística y la programación, y los aspectos tecnológicos potenciados por el teletrabajo”, señala Mercedes Valcárcel, directora de la fundación Generation Spain. Todos los perfiles relacionadas con el e-comerce tienen gran proyección. Y las profesiones de toda la vida tendrán que dar un giro para adaptarse a los nuevos tiempos. “Por ejemplo, si un joven quiere estudiar filosofía, tendrá que tener la mente abierta para saber cómo trasmitir algunos de esos conceptos a un robot”. Esta especialista también advierte que serán valorados los perfiles que sepan gestionar los flujos de trabajo, que marquen objetivos a los equipos. “Antes esto solo lo hacían los comerciales, pero con el teletrabajo se nos va a valorar más por la productividad”, ilustra Huerga. Los cambios del teletrabajo Esta crisis ha demostrado que muchos son los puestos de trabajo que no necesitan ser presenciales. Y el teletrabajo conlleva trasformaciones, tanto en la forma de trabajar, como la de entender el trabajo. “Hasta ahora, en muchas ocasiones se valoraba a los empleados por el presentismo, por que estuvieran muchas horas en la oficina y eso no tiene por qué ser productivo. Las empresas van a ser mucho más ágiles y van a quedarse con los trabajadores que aporten un valor”, asegura Huerga. Según esta especialista, los profesionales han reaccionado de dos formas ante el teletrabajo. Unos se han adaptado rápidamente y han dado facilidades. Pero otros, no han sido capaces de hacerlo y han complicado este proceso. “Es una cuestión de actitud, que es lo que ahora la empresa valorará. El que no es capaz de instalarse el programa para teletrabajar o que siempre está dando excusas o quejándose tendrá problemas para conservar su puesto. Antes, en una empresa, estaba mal visto ser ‘el vago’ ahora también lo será convertirse en ‘el que no se entera’. La predisposición, las ganas y la curiosidad se valorarán mucho más en cualquier sector”, vaticina Huerga. No está claro si todas las empresas apostarán por el teletrabajo, pero sí que parece que habrá mayor flexibilidad en los horarios. Un modelo que apuntan los expertos es el de teletrabajar viernes y lunes y acudir a la oficina el resto de los días. Esto también favorecerá la conciliación familiar. Cursos y formación Con el confinamiento, vivimos una fiebre de cursillos y necesidad de formación. Pero la mayoría de especialistas coinciden en que no es necesario exigirnos tanto en un momento tan duro. “No es el momento de sacarse un máster, pero sí de fijarnos pequeñas metas: mejorar el Excel o el inglés, por ejemplo. O, incluso, pararnos a pensar cómo podríamos llevarnos mejor con nuestro jefe o con un compañero”, recomienda Huerga. Cuando acabemos la cuarentena, tendremos que adquirir nuevos conocimientos, pues el mercado laboral habrá cambiado. Y la clave estará en identificarlos y adaptarse a ellos. Por ello, es más una cuestión de aprender a cambiar la actitud que de ponerse a cursar estudios como si no hubiera un mañana. Tal y como comenta Valcárcel, “hay dos elementos que se repiten en todas las demandas que nos llegan a nuestra fundación con independencia del sector y del perfil: conocimiento de temas digitales y competencias y mentalidades para el desarrollo profesional. Y dentro de estas, flexibilidad y vocación de aprendizaje permanente. Aprender a aprender”. Fuente: Mujer Hoy.

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