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Fratelli Tutti. Las palabras del papa

Por Padre Jorge Leiva

El domingo 4 de octubre, día de San Francisco patrono de la ecología, el papa Francisco se fue a Asís, es decir, al pago donde vivió ese gran santo entre los siglos XII y XIII y recordó aquella “santa locura” del santo: “Es su visita al Sultán Malik-el-Kamil, en Egipto, que significó para él un gran esfuerzo debido a su pobreza, a los pocos recursos que tenía, a la distancia y a las diferencias de idioma, cultura y religión.

Este viaje, en aquel momento histórico marcado por las cruzadas, mostraba aún más la grandeza del amor tan amplio que quería vivir, deseoso de abrazar a todos. La fidelidad a su Señor era proporcional a su amor a los hermanos y a las hermanas. Sin desconocer las dificultades y peligros, san Francisco fue al encuentro del Sultán con la misma actitud que pedía a sus discípulos: que sin negar su identidad, cuando fueran «entre sarracenos y otros infieles […] no promuevan disputas ni controversias…”

Desde finales del siglo XIX los papas han comenzado a darle al Pueblo de Dios y a los hombres de buena voluntad los que se ha dado llamar “Doctrina social de la Iglesia”. En efecto, León XIII, en 1889, promulgó la encíclica “Rerun novarun” acerca de las “nuevas cosas” que sucedían en el mundo con las revoluciones industriales. Ahora, el día de San Francisco de Asís, en Asís, el papa Francisco nos ha regalado un texto denso, bello y desafiante: se llama “Fratelli tutti”, en continuidad con “Laudato si” sobre el cuidado de la tierra. “Si bien-dice el sucesor de Pedro- la escribí desde mis convicciones cristianas, que me alientan y me nutren, he procurado hacerlo de tal manera que la reflexión se abra al diálogo con todas las personas de buena voluntad”. Y es así porque el texto del papa se dirige también a quienes no creen, a quienes siendo creyentes tienen otras convicciones. ¡Todos estamos llamados por la fraternidad!

Refiriéndose al contenido de la encíclica, nos dice el obispo Víctor Manuel Fernández: “Francisco ha propuesto de una manera cristalina su pensamiento social. Queda a toda la Iglesia la tarea de favorecer una adecuada y entusiasta recepción. Al mismo tiempo, de contrarrestar las infaltables manipulaciones e intentos de sabotaje que caracterizan a ciertos sectores cuando se ven perjudicados en sus intereses económicos o ideológicos”. “Qué mensaje podía dar Francisco al mundo que intenta salir de la tragedia causada por el coronavirus. El mensaje es refrescar el llamado al amor fraterno (…) “El amor a lo local sólo es sano y fecundo si es abierto, si se deja enriquecer, si no se cierra a nuevos ‘mestizajes“. “Francisco dedica un capítulo a la conversación social, los consensos, la gentileza, en orden a construir la ‘amistad social’ y, otro capítulo, al ‘reencuentro“. “Aparece la cuestión de una adecuada comprensión de la propiedad privada, subordinada y sometida al principio superior del destino común de los bienes”. “Francisco jamás propone que las personas vivan de subsidios. Al contrario, su gran tema es el trabajo”. “Francisco ve la necesidad de rehabilitar una sana política”…y sigue el obispo Fernández. En este punto me urge citar- como modesto guitarrero que soy- a un cantante popular uruguayo llamado Tabaré Cardozo que canta: “El tiempo me enseñó que los amigos/ Se cuentan con los dedos de una mano/ Por eso debe ser que no los cuento/ Para pensar que tengo mil hermanos”. Quizá nadie me pida que yo vaya a visitar al Sultán a Egipto, pero sí sé ahora que tengo que saludar con amabilidad a cada hermano: de este modo estaré recreando la amistad social para nuevos “mestizajes del corazón”.