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El Papa Francisco visitó a Irak

Quizá a veces los mayores en una familia están tan ocupados por los problemas inmediatos que no puedan dimensionar los que pasa con sus miembros fuera de casa.

En ocasiones entonces sucede que los logros o los fracasos de un integrante de un grupo no son percibidos por parte por el resto.

Días pasados el papa Francisco realizó su viaje misionero por Irak, nación en la cual la semilla del Evangelio llegó prácticamente en la primera hora y, en la que hace una década, un poco más de medio centenar de católicos (entre ellos dos sacerdotes), mientras estaban en una celebración litúrgica, fueron brutamente asesinados por un grupo de fanáticos. “Tantas veces se debe arriesgar para dar este paso.

Hay algunas críticas de que el papa no es valiente, que es un inconsciente, que está dando pasos contra la doctrina católica, que está a un paso de la herejía. Son riesgos, pero estas decisiones se toman siempre en oración, en diálogo, pidiendo consejo. No son un capricho”, dijo Francisco en la tradicional rueda de prensa en el avión después de los viajes, argumentando su decisión de ir a Irak.

Sin lugar a duda, el encuentro más importante del papa durante su estancia en ese país fue con el gran Ali Al-Sistani, una importante figura de la rama chiita del islam. Y así lo destacó el líder del cristianismo. El papa se reunió con este gran líder el pasado sábado en su modesta casa en Nayaf, ciudad sagrada para los chiíes, movimiento que supuso un histórico paso en las relaciones entre islam y la Iglesia católica. Durante su encuentro, las dos figuras religiosas debatieron temas de cooperación interreligiosa y Al-Sistani defendió a la minoría cristiana del país, diciendo que debía “vivir en paz”. El papa le dedicó unas palabras cariñosas.

También el pontífice visitó Mosul, una de las ciudades que más sufrió tras la ocupación del autodenominado grupo Estado Islámico. El pontífice pudo ver la destrucción de la iglesia Al Tahira, que quedó devastada tras la batalla para la liberación de Mosul. Ahora, un grupo de jóvenes locales trabajan para reconstruir virtualmente estos edificios y poder mostrar la grandeza de la ciudad.

El papa Francisco concluyó su visita a Irak con una multitudinaria misa en Kurdistán: “La venganza es una espiral de represalias sin fin”; presidió la ceremonia en el estadio de Erbil y pidió “resistir a la tentación de responder a las heridas de la guerra y la violencia”.

En estos días, en esta casa que es la patria, muchos hemos estado preocupados por la pandemia, las vacunas, las injusticias, la educación, los problemas familiares. No nos olvidemos entonces que un miembro ilustre de nuestra gran familia nacional ha hecho maravillas en estos días, a pesar y a través de su fragilidad, como sucesor de Pedro.

Que lo inmediato de la vida cotidiana no nos distraiga y nos impida ver las grandezas que con el favor divino realizan algunos de nuestros “hermanos mayores”.