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Privilegios que resquebrajan el acuerdo social

El Estado se configura sobre un acuerdo social que, a su vez, se materializa en la Constitución.

Este armado posibilita, entre otras cuestiones también importantes, un herramental legislativo y normativo que procura resguardar los derechos de las partes que acuerdan. En este sentido, el Estado es un paso hacia delante de la humanidad para, al menos desde la teoría, convivir pacíficamente.

Si se siguen estos criterios, el problema no surge desde el Estado en sí, sino en sus administradores. El Estado argentino es republicano. Esto implica que la elección de estos últimos surge de la voluntad popular. Entonces ¿Qué sucede si los funcionarios escogidos democráticamente no cumplen con sus obligaciones y se comportan como una corporación separada de la realidad de la sociedad civil que los ubicó en sus respectivos cargos?. Básicamente, el acuerdo social mencionado en el primer párrafo se resquebraja.

El escándalo del festejo de cumpleaños en Olivos no sólo golpea al Gobierno de Alberto Fernández, sino también a todo el régimen democrático nacional. Con este tipo de acciones, la corporación política corroe la confianza de la ciudadanía en esta actividad.

No se puede tolerar que los funcionarios públicos, para mantener sus privilegios, tensen los hilos republicanos a favor de sus intereses particulares.

Es impresionante el baño de realidad que le falta a la gestión de turno. Mientras miles de ciudadanos respetaban a más no poder las medidas sanitarias determinadas por el propio Presidente, en Olivos la casta política hacia lo que quería. El nivel de cinismo es alarmante.

Es difícil construir desde la hipocresía. Y aún más si esto implica falta de ejemplaridad. Lo único que se consigue es la falta de confianza de la sociedad civil para con el régimen político. Y así un daño fundamental al quehacer político como una herramienta de transformación social.

En fin, el escándalo de Olivos exhibe una vez más los privilegios de la corporación política. Ni siquiera una crisis sanitaria y económica de estas dimensiones hace ceder a sus integrantes en sus beneficios. Es momento de que la sociedad civil active los mecanismos democráticos con los que cuenta para finalizar este tipo de acciones y evitar la ruptura total del acuerdo social que cimienta nuestra república.