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FILOSOFÍA: Los cínicos

El cinismo es una de las manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más incomprendidas. Los cínicos consideran que la forma de vivir es parte fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar. Sin embargo, no todos los integrantes de este movimiento tienen las mismas actitudes externas ni los mismos comportamientos, por lo que a veces se habla de filosofía cínica, otras veces de actitud cínica y otras simplemente de locura. Con el paso del tiempo ha cambiado completamente su significado, su origen y desarrollo han sido velados, para llegar a significar hoy, poco más que un insulto.

Uno de los rasgos que diferencia al cinismo de otros movimientos es precisamente la importancia que dan a la ascesis, la práctica continua del ejercicio mental y físico, como camino para conseguir un estado de ánimo apropiado para alcanzar la autosuficiencia, que les libere de los imprevistos y les endurezca para permanecer impasibles ante "adversarios existenciales" como el hambre, el frío o la pobreza, que no dependen de ellos. Esta actitud les emparentaba con el estoicismo, aunque su desvergüenza les volvía a alejar. Se pueden distinguir dos fases en el movimiento cínico: la primera fase se desarrolló básicamente en Grecia, durante los siglos -IV y -III, la segunda fase se desarrolló en las grandes ciudades del imperio romano: Roma, Alejandría y Constantinopla, y duró desde los siglos I a V. El cinismo pretendía dar una respuesta individual a la incertidumbre que se vivía en este periodo de crisis cultural, manifestando su malestar y descontento, y también librarse de los caprichos de la fortuna, guiando al individuo hacia la felicidad. Este camino no era fácil así que se necesitaba un entrenamiento, una disciplina para a conseguir una plena autonomía moral y a ser posible también física. Era característica de los cínicos la transgresión continua, tanto de los valores tradicionales, como de las normas sociales. Los cínicos tomaron como modelos a la naturaleza y los animales, los adoptaron como ejemplos de autosuficiencia y basándose en ello propusieron un modelo de comportamiento ético que consideraban fundamental para alcanzar la felicidad, aunque esto solo era posible mediante una rigurosa disciplina física y mental. Proponen la necesidad de la autoafirmación individual frente a una sociedad alienante y coaccionadora. La libertad radical es libertad de pensar, de acción y de palabra. El cínico se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y la austeridad como cosas necesarias para alcanzar la tranquilidad de ánimo y con ello la felicidad. La Filósofa Esther Díaz, nos dice: -La modernidad, según mis análisis, termina a mitad del siglo XX. ¿Por qué? Porque es cuando aparece la informática y ahí estamos ya en otra época. La modernidad que comienza en el Renacimiento y termina en mitad del siglo XX era hipócrita. Los burgueses predicaban moral, no importa lo que ellos hicieran, siempre y cuando procedieran a escondidas, sin que se viera o se notara. Las mujeres aunque supieran que los maridos las engañaban (o las abofeteaban) ocultaban esos hechos para que no tomaran estado público. En cambio, la posmodernidad es cínica, en el sentido filosófico de esa palabra: decir la vedad sin tapujos. Los argentinos tuvimos dos presidentes exponentes de esas actitudes, uno era moderno, es decir usaba la hipocresía, y otro que era cínico, o sea posmoderno. A ambos presidentes les adjudicaron aceptar que sus hijos se copiaran en la Universidad. ¿Qué dijeron frente a esa acusación? El primero dijo: No, mis hijos no se copian, pongo las manos en el fuego por ellos. ¿Cuál fue la respuesta del segundo, o sea el cínico? ¿Y, bueno, quién no se copió alguna vez? Ahora se dice todo sin anestesia, se muestra todo, y por eso creo que violencia de género hubo en todas las épocas, pero antes de la explosión mediática pasaba más desapercibida.

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