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El fracaso y el éxito...matices de la vida

Una editorial escrita por el Dr. Bernardo "Cacho" Gandini

Walt Disney fue el creador de la más grande fábrica de sueños, Disneylandia. En su vida no todo fue fácil y rápido; fue despedido de un periódico porque “le faltaba imaginación y no tenía buenas ideas.” Sus primeras empresas quebraron y quedó en la bancarrota.

Cuenta la leyenda que le rechazaron proyectos, 302 veces antes de conseguir la construcción de su parque de atracciones El pionero en la animación de caricaturas se enfrentó a varios problemas financieros a finales de la década de 1920 y principios de los treinta, incluyendo la pérdida de los derechos del popular personaje Oswald, the Lucky Rabbit. Su compañía tenía $4 millones de dólares de deuda a principios de 1930. Con sólo el suficiente dinero para financiar el proyecto, Disney lanzó “Blancanieves y los siete enanos” en 1938. La película salvó a la empresa de la bancarrota y financió la creación de los nuevos estudios de Disney en Burbank, California. Su lema era: “Quizá no lo notes cuando ocurra, pero una patada en los dientes, puede ser lo mejor en el mundo para ti”; “una gran idea, se puede componer una serie de errores…”

Ahora sabemos que, entre los fracasos, existen pasos reiterativos: Puedes haber pasado por una etapa difícil, y si la terminas en forma positiva, la vas a evocar así. Para tus recuerdos, que el final sea con éxito, lo mejor ha sido rescatar el aprendizaje que te dejó. Un fracaso, entonces consiste en decidirte a pasar el error a la columna de pérdida y soltarlo, para comenzar el aprendizaje.

Para conservar lo bueno es necesaria la respuesta a ciertos interrogantes: ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Qué habré hecho de forma distinta? Un paso importante es la reflexión y la autocrítica sobre hechos a la distancia. ¿Necesito aprender o mejorar mis habilidades? El fracaso puede ser un disparador para tu perfeccionamiento. Detecta qué talentos puedes potenciar y, qué habilidades te faltan, para llegar adonde quieres. ¿De quién puedo aprender? Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Debes dejar de defenderte y animarte a pedir una devolución a un colega o a una amiga, ello te puede dar la orientación que necesitas. ¿Cuál es el próximo paso? Parte del aprendizaje, es establecer metas alcanzables para evitar la frustración y el estrés, ante objetivos demasiado ambiciosos.

Puede que, en los peores momentos, te preguntes qué tiene de positivo fracasar, y sientas que: ¡Absolutamente nada! Pero existirán habilidades que se desarrollan en vos, y que te irán acercando a la felicidad. El fracaso que te regala perseverancia, tenacidad y disciplina, también mejora tus talentos, te enseña a pedir perdón y disminuye la soberbia y el exceso de orgullo. La base del proceso es una evaluación autocrítica.

“El fin de la educación es aumentar la probabilidad de que suceda lo que queramos”
José Antonio Marina