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El fracaso y el éxito...matices de la vida

Una editorial del Dr. Bernardo "Cacho" Gandini

Joanne Rowling es una novelista, guionista y productora de cine británica, que es conocida en todo el mundo por ser la autora Harry Potter, la serie de libros de fantasía para jóvenes. Estos libros han vendido, entre todos, más de más de 400 millones de copias. Es la escritora más rica. La historia de superación es impresionante y vale la pena conocerla…

En 1982, Joanne presentó los exámenes de ingreso a la Universidad de Oxford, pero no fue aceptada y fue a la Universidad de Exeter. Ella reconoce que prefería leer a Dickens y a Tolkien, que hacer sus deberes universitarios. En 1990, mientras estaba en un viaje en tren con cuatro horas de retraso de Manchester a Londres, la idea de contar la historia de un niño que asistía a una escuela de magia, “se formó por completo” en su mente. En diciembre de 1993, Joanne se mudó con su hija a Edimburgo, Escocia, para estar cerca de su hermana. Siete años después de graduarse de la universidad, se vio a sí misma como un fracaso: su matrimonio había fallado, estaba desempleada, con una hija pequeña a su cargo, y sobreviviendo, a duras penas, con un cheque de la seguridad social británica; ha descrito ese fracaso como liberador, porque le permitió concentrarse en la escritura. Durante este período, se le diagnosticó depresión y hasta consideró el suicidio como una opción. Le rechazaron el original de su libro 12 veces. ¿Se imaginan si se hubiese dado por vencida al octavo rechazo o al décimo intento?

Cuando se pone en práctica una actitud de resiliencia, se logran reconocer las fortalezas de las oportunidades ante una situación negativa para seguir adelante en el proyecto de vida. El desarrollo de la resiliencia es esencial para determinar la confianza, optimismo, autoestima, para creer y desarrollar la capacidad de superación ante las adversidades. La resiliencia emocional corresponde a un cierto bienestar psicológico que se mantiene ante las situaciones estresantes de nuestra vida. Vemos que es un proceso dinámico, en interacción con otras personas, y que es susceptible de ser entrenado y reforzado a cualquier edad.

Seguramente, cuando interpretó a su fracaso como liberador, fue después de entender que un fracaso no significa haber perdido todo, es poderse cuestionar su propia noción del éxito. Muchas veces, el fracaso funciona como aviso de que se apuntó mal o de que algo no era para uno. Hay que saber transformar esas situaciones en satisfacción, porque cada una significa que estás más cerca de tu propio éxito. Armar el éxito a medida comienza, por reconocer las propias victorias, y la vida está llena, aunque a veces cueste reconocerlas. Reconoce tus espacios de éxito y deja de esperar la aprobación de los demás, para evitar la frustración.

“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”
Oscar Wilde