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La agenda de la ciudadanía y la agenda política  

Entre furcios y tropiezos, la clase política nacional sigue dirimiendo sus rencillas políticas de espaldas a la sociedad.

Todo esto, en el contexto de la peor crisis sanitaria del siglo XXI. El periodista y licenciado en Ciencias de la Comunicación, Federico Poore, lo plantea en los siguientes términos, con sutil ironía: “Una gestión de gobierno balcanizada, fuego amigo todos los días y la presidenta del partido de la oposición convertida en una usina de producción de noticias falsas. Estoy seguro de que el país tiene un enorme futuro por delante”.

Las elecciones se acercan y la politiquería barata comienza a ganar terreno en el debate público. La chicana se convierte en la plataforma programática de los frentes en disputa y al Honorable Congreso de la Nación lo disfrazan de un espectáculo de poca monta.

La pandemia del COVID-19 sigue haciendo estragos. Sin embargo, la corporación política se cree en una realidad paralela donde los ánimos sociales están en condiciones de tolerar los pasos en falso y las marchas atrás. Todo muy lamentable. Y los que quedan en medio de estas situaciones son siempre los mismos: los trabajadores.

En este entorno, donde los administradores del Estado se les ríen en la cara, es difícil solicitarle a la ciudadanía que se siga cuidando, pero así debe ser. La luz al final del túnel está cada vez más cerca y no son momentos para descuidarse. Es imprescindible continuar con las precauciones y los protocolos.

Como si todo esto fuera poco, los errores de cálculo, retóricos y dialectos no faltan. La periodista Gabriela Pepe comenta lo siguiente: “Promediaba la reunión entre empresarios argentinos y españoles y el Gobierno tenía la victoria asegurada: la primera visita de un líder europeo a Buenos Aires desde que Alberto Fernández está en la Casa Rosada, la intención del español Pedro Sánchez de fortalecer una alianza estratégica con Argentina y el anuncio de que habrá una expansión significativa de inversiones en nuestro país con capitales ibéricos. El partido estaba casi terminado cuando el Presidente quiso agregar una cuota de color y con una cita fallida al poeta mexicano Octavio Paz terminó generando un revuelo diplomático insospechado y una sensación amarga… ‘Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos. Eran barcos que venían de Europa', dijo Fernández al lado del presidente del gobierno español. La gaffe del mandatario no tardó en viralizarse en las redes y multiplicarse en forma de meme, para luego llegar a los principales medios de Brasil, donde el asunto fue tomando otro cariz” (Fuente: Letra P https://www.letrap.com.ar/nota/2021-6-9-20-1-0-el-gobierno-en-modo-foyth?__twitter_impression=true). A partir de ese momento, toda la semana transcurrió entre malabares discursivos y correcciones retóricas del Presidente Fernández para resolver lo que había producido con su error. La oposición, su parte, se sumó a esta situación y el escenario nacional de debate se convirtió en una gran red social surrealista donde los memes al respecto acapararon la agenda pública.

Obviamente, todo este ambiente antes descripto, le quitó lugar a los problemas más urgentes de las personas. Es decir, todos aquellos derivados de la crisis sanitaria y económica que se está transitando.

Es clave que los funcionarios públicos apoyen los pies sobre la tierra, caminen la calle y no gobiernen de acuerdo a sus meros intereses políticos. Deberían comprender que el “quehacer político” es fundamental para mejorar la realidad de los ciudadanos y no una plataforma para gobernar de espaldas a las personas. En definitiva, deberían saber que no existe, por un lado, la agenda política y, por el otro, una agenda con las contingencias de la ciudadanía. Ambas deben ir, si o si, de la mano.

Julián Lazo Stegeman