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“Hace tiempo y hace lejos, fuimos niños y niñas también”

Segunda Sección entrevistó a un grupo de ocho adultos, quienes contaron lo que añoraban de su niñez, qué pensaban sobre los derechos de la infancia hoy, y qué opinión les merecía la problemática del bullying.

Ailín Rubio, abogada y mediadora, contó que su profesión la lleva a tener que estar en contacto más con las familias, “recordarles que el meollo de la cuestión versa sobre cómo vamos a encarar el futuro de la pareja, y de los niños por supuesto”. Ella cree que los niños y las niñas son escuchados, “el nuevo Código Civil lo prevé, ‘el interés superior del niño’ está muy en boga, y está bueno que lo tengamos presente”. Sobre la niñez de hoy, Ailín arremetió “no se saben relacionar con la tecnología, con lo único que saben jugar es con la Tablet, que no motoriza la creatividad, no los incentiva a que armen juegos” Les propondría que disfruten más de los espacios al aire libre, y a los padres “poner horarios, la realidad es que pondría horarios para que puedan disfrutar de otro tipo de actividades”. Sobre el bullying, indicó: “Siempre existió, antes eran más travesuras, ahora se pone énfasis en eso. También son los prejuicios de la casa, el chico solo desde su inocencia, no generaría discriminaciones, les sugeriría capaz a los papás estar un poco más de tiempo con ellos”. Sobre lo que no cambiaría de su niñez, se refirió al contacto de los compañeros en la escuela, porque “al ser hija única, buscaba hermanos, familia todo ahí, también el aire libre, ahora uno está encerrado y no puede disfrutar si no lo planifica”. Alicia Dotto, es maestra de sala de 4 años en la Escuela Soldado Gómez, y consultada sobre su niñez, recordó: “Jugar con mis hermanos en la calle, ir a la chacra de mis tíos, recorríamos la chacra entera, la investigábamos; agarrarle el arado a mi tío, era una diversión ir los sábados y domingos, le queríamos ayudar y andábamos con el arado. Una infancia linda, nos dejaron ser niños, hoy en día por ahí no se da tanto, más en la periferia” y a continuación indicó una problemática que ella advirtió: “yo veo les dan responsabilidades que no corresponden, una nena de cuatro años cuida al bebé de un año y pico”. A los niños y niñas de hoy, no se los respeta, “porque no los llevan a la escuela, para qué los van a llevar si es sala de 4, yo les digo que es obligatoria, tienen que salir los directivos a buscarlos porque no los traen, los llevan al basural a buscar lo que encuentren. Les costó al principio, cuando empezamos en marzo, ahora re bien los chicos, son muy tímidos y no hablan, algunos van a CONIN, los atraviesa la desnutrición y la violencia”. Sobre el bullying, señaló que cuando ella era chica “lo tomabas como un juego, no sentías que te doliera tanto, hoy en día yo veo la falta de respeto, como se insultan, hasta que no te golpean no te dejan, hay un ensañamiento; y todo parte de la educación en la casa, si no les enseñas el respeto por el otro, el chico va a hacer lo que escucha en la casa”. Andrea Cejas, es maestra jardinera, en sala de 4 años, y lo que más añora de su infancia “ jugar en el patio de mi casa con mi hermana, hacíamos tortitas de barro, jugar en el patio en el recreo, al elástico, a la soga; teníamos mucha imaginación”, en seguida diferenció dos realidades que ella observó en las escuelas donde ha trabajado: “depende el ámbito del niño también, en un jardín céntrico al tener tanto contacto con los elementos tecnológicos les cuesta tener más imaginación y los de un jardín periférico tienen menos acceso a esos artefactos y tienen más contacto con la naturaleza”, esto último lo tomó como positivo. Sobre la responsabilidad de los adultos respecto al uso de la tecnología, señaló: “los podes dejar que usen la tecnología, pero en su justa medida, todo el tiempo con la PlayStation, todo el tiempo con la Tablet”, señaló con pesadez. Andrea cree que hay conocimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes, pero que no todos se respetan, “un derecho que se cumple es el tema de la educación, los llevan porque les pagan una asignación, porque les firman no porque quieren que les paguen, siempre están pidiendo que les firmen la libreta porque no cobrarían la asignación”. También afirmó que el bullying siempre existió “ahora se ve más, antes era como una broma, ahora ya no, es más fuerte, que los gordos, que los flacos, les bajan la autoestima a los chicos, no quieren ir a la escuela”. Angel Carboni, es profesor de educación física y trabaja en escuelas primarias y secundarias, recordó que cuando era niño “Hacíamos la casita, vivíamos dentro de la casita, jugábamos a la mancha, a la escondida, a la bolilla, a las cartas, queríamos jugar a todos los juegos. En la Escuela Castelli jugábamos a ladrones y policías, diez minutos de recreo los aprovechamos a full”. Y luego comentó lo que ve hoy en día“lo veo en las escuelas periféricas, juegan a la bolilla, a la cuerda, es cierto que ha disminuido, por la tecnología, es que va cambiando la sociedad, pero se ve todavía”. Sobre los derechos de niños y niñas, comentó que “se ha avanzado un montón, pero en toda la sociedad se siguen quebrantando; en el norte del país hay trabajo infantil, hay chicos que trabajan con los padres, eso está mal”. Y en cuanto a lo local, señaló que “acá en Gualeguay, he visto niños trabajar, tienen una infancia triste, porque ellos quieren jugar como todos” y sobre el bullying, contó que lo padeció “lo padecimos todos, tenía un compañero gordito y nos burlábamos, ahora más. Para mí por la tecnología, nos hace más fríos, más distantes, ya no nos miramos a los ojos, vas a una reunión y estamos todos con el celular, nos hace más distantes”. LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA EN PAPEL

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