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Hoy, “Reyerta”, del gran Federico

Un romance es una composición literaria de origen español que surgió a finales del siglo XIV, cuando los juglares transmitían estos poemas anónimos oralmente. El romancero normalmente cuenta una historia. Esta forma literaria sigue vigente en la península, a tal punto que muchos consideran que “España es Romancero”. Entre los cultores del romance en el S. XX encontramos a Federico García Lorca, uno de los poetas españoles más importantes de la Generación del 27. Asimismo, destacó como dramaturgo, con obras como “Yerma”, “Bodas de sangre” o “La casa de Bernarda Alba”.

El “Romancero Gitano”, publicado en 1928, es una de las creaciones líricas más significativas del siglo XX. El mismo Lorca lo define como “el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal”. Es, sin embargo, un libro donde apenas sí está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve: un personaje oscuro, doloroso: “la Pena.” El poema “Reyerta” pertenece al “Romancero gitano”, está dedicado a su amigo de la época estudiantil Rafael Méndez, medico cardiólogo que debió exiliarse por razones políticas. Esta poesía es considerada un romance musical. El contenido temático del romance nos pone frente a una escena dramática. Esta poesía es compuesta de 4 partes: (1-16) se narran las circunstancias de la pelea; (17-22) muerte de un gitano; (23-30) comparecencia de la guardia civil; (31-38) espectral cabalgata de los jinetes muertos. Este poema de Lorca demuestra la frecuente lucha entre los gitanos, pero metafóricamente está dirigido a los españoles como crítica de toda la violencia que estaba ocurriendo en el país; también puede ser considerada como un grito contra la discriminación. El tono del poema es reflejo de la violencia de los años previos a la guerra civil. El toro muestra la tensión de la escena y el tono de furia o violencia: “el toro de la reyerta se sube por las paredes.” Este animal, símbolo de España, de masculinidad, de fuerza, de poder, está actuando con mucha violencia igual que la sociedad del momento. A través de un suceso trivial transluce una historia mítica, una historia realista y cotidiana que pasa a tener un significado general: la presencia de seres extramundanos como los ángeles, las características cristológicas de la pasión de Juan Antonio de Montilla, la insistencia sobre la sangre derramada, el tema de la lucha de personas que se atacan sin saber por qué; la violencia como otro impuso vital. Reyerta En la mitad del barranco las navajas de Albacete, bellas de sangre contraria, relucen como los peces. Una dura luz de naipe recorta en el agrio verde, caballos enfurecidos y perfiles de jinetes. En la copa de un olivo lloran dos viejas mujeres. El toro de la reyerta se sube por las paredes. Ángeles negros traían pañuelos y agua de nieve. Ángeles con grandes alas de navajas de Albacete. Juan Antonio el de Montilla rueda muerto la pendiente, su cuerpo lleno de lirios y una granada en las sienes. Ahora monta cruz de fuego, carretera de la muerte. El juez, con guardia civil, por los olivares viene. Sangre resbalada gime muda canción de serpiente. Señores guardias civiles: aquí pasó lo de siempre. Han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses. La tarde loca de higueras y de rumores calientes cae desmayada en los muslos heridos de los jinetes. Y ángeles negros volaban por el aire del poniente. Ángeles de largas trenzas y corazones de aceite.

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