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Día del Idioma Castellano y del Día Internacional del Libro

"Siempre pienso que una de las cosas felices que me han ocurrido en la vida es haber conocido a Don Quijote." J. L. Borges

El idioma es uno de los elementos simbólicos y culturales que diferencia al hombre de los demás seres. Es una de las herramientas esenciales para el logro de la comunicación humana pues, mediante su uso como código social establecido, permite llevar a cabo el circuito comunicacional entre los seres humanos. La defensa del idioma y su uso correcto induce a mantener las tradiciones culturales de un pueblo.

El 23 de Abril es el Día del Idioma Castellano en homenaje al gran escritor español Miguel de Cervantes Saavedra quien falleció el 23 de abril de 1616 y que contribuyó al engrandecimiento de la lengua española por su obra maestra “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Esta novela, publicada en el año 1605, logró consolidar nuestro idioma y su autor llegó a la cima de la gloria de la Literatura Universal, compartiendo honores con Homero, Dante y Shakespeare. El idioma dio a Cervantes los instrumentos de expresión para escribir su maravilloso Don Quijote de La Mancha; pero Cervantes utilizó el máximo ingenio de la lengua, a la que, como una incursión quijotesca, puso a circular por todos los caminos del mundo.

Día Internacional del Libro

Un 23 de abril, cuando murió don Miguel de Cervantes también hay que recordar la coincidencia del fallecimiento en la misma fecha de William Shakespeare, excelso escritor inglés, y del Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano de ascendencia hispano-incaica. Es así que el 15 de noviembre de 1995, la UNESCO declaró el 23 de abril Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, fecha escogida por los tres hechos importantes para la literatura a nivel mundial.

Las obras de estos dos escritores son recordadas, leídas y estudiadas por todos; para recordar a estos dos hombres se eligió el 23 de abril como el Día del Libro. Hoy las herramientas de lectura se multiplicaron, pero el libro no deja de ser un compañero entrañable, un objeto con incalculable valor y para muchos el reflejo de la pasión por el conocimiento. “El libro encierra el alma del hombre y de los pueblos, resucita el pasado, prepara para el porvenir, nos pone en contacto con el bien y el mal. Vence al tiempo, al espacio, a las sombras y a la rutina.”