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INFLACIÓN: los alimentos son los más afectados

Los pedidos de información a empresas, el control ilegal del Gobierno a los supermercados, la inflación no cede y convierte al 29% casi en una utopía.

Los alimentos, la educación, la indumentaria y combustibles son algunos de los rubros que aceleraron en marzo y afecta al bolsillo de los argentinos.

Tras la desaceleración de febrero (3,6% frente al 4% de diciembre y enero pasados), algunos números muestran un aumento este mes. Tomando los alimentos y bebidas como ejemplo, componentes claves en la canasta de consumo, volvieron a encabezar la lista de subas de este mes. Acorde, con datos de la consultora LCG, que mide semanalmente 8.000 precios en sitios de supermercados online, este fragmento tuvo un alza del 1,4% la semana pasada, la suba más alta desde mediados de enero.

A fines de 2020 era la carne, a inició de este año fueron las frutas y ahora parece será el pan. El dato enciende luces amarillas porque da cuenta de una aceleración. Durante febrero, la suba en los precios de este segmento se había ubicado por debajo del 1% semanal, pero rápidamente repuntó: según LCG, la inflación de alimentos se disparó en la última semana de febrero (1,2%) y luego registró alzas consecutivas del 1%, 0,9% y el 1,4%, recién anunciado.

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Ecolatina, en tanto, aseguró un 3,3% en la primera quincena de marzo (frente a la primera quincena de febrero), con un alza del 4% en la inflación núcleo. Las categorías más afectadas, coinciden estas proyecciones, son educación (15,3%), indumentaria (6,7%) y alimentos y bebidas (4,1%). De igual modo, estiman una suba del 3,7% promedio para la segunda quincena (frente a la segunda mitad de febrero) y un 3,5% para el mes.

Tras el 7,8% acumulado en el primer bimestre, la inflación debería estar por debajo del 1,8% mensual hasta fin de año para cumplir con el 29% que buscaba Martín Guzmán en el presupuesto. Pero la suba mensual de los precios no se sitúa en ese nivel desde la primera mitad de 2020.

En este marco, el Gobierno se “anticipó” con algunas intervenciones, como frenar el ritmo de devaluación del dólar oficial, la intervención en el mercado paralelo y los controles de precios, a fin de contener la suba. Según la consultora de Latinfocus (publicado esta semana), se estima un 46,4% de inflación para todo 2021, casi 17 puntos por encima de la pauta oficial.

Paralelamente, en su último informe el Banco Central estimó un promedio del 37% para marzo, y una inflación mensual por debajo del 3% mensual en agosto. Para todo el año, proyectan un 48,1%. Los últimos datos oficiales tampoco muestran una desaceleración, el INDEC reafirmó que la inflación mayorista en febrero fue del 6,1% (12% en el bimestre), su valor más alto desde agosto de 2019.

Pero esto no es todo, a comienzos de esta semana comenzaron las disputas en torno a los aumentos de tarifas: por un lado la Secretaría de Energía plantea que es necesario un aumento de entre el 26% y el 35% en las facturas de gas (idea compartida por Guzmán). Por el otro, el espacio cercano a Cristina Kirchner, dirigido por Federico Bernal, titular del ENARGAS, insiste en que el ajuste debe ser segmentado y menor al 10%.