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No se puede continuar así

"La inflación de junio fue del 3,2% según el INDEC". Comienza diciendo Julian Lazo Stegeman en su editorial semanal.

De esta manera, en el primer semestre de 2021 los precios aumentaron 25,3% mientras que en términos interanuales aumentaron más de 50% por primera vez desde febrero de 2020. Si bien la cifra mensual de junio fue la más baja desde octubre del año pasado, apenas se desaceleró 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo y esto se debió fundamentalmente a factores estacionales y una menor suba en precios regulados por el Gobierno. La inflación núcleo, que no tiene en cuenta estas dos cuestiones, alcanzó el 3,6%

En medio de una agenda pública marcada estos días por noticias internacionales y hechos judiciales, la inflación vuelve a sacudir el bolsillo de los argentinos. ¿Es posible que el Gobierno se mantenga inerte ante esta situación?.

Mientras los debates políticos y mediáticos, entre causas ortodoxas y heterodoxas que buscan el causal del índice inflacionario actual, inundan los medios de comunicación y los mitines políticos, la ciudadanía sigue soportando la pérdida de su poder adquisitivo. En este sentido, es preciso expresar que a esta inflación insostenible se le suma también, desde hace un largo tiempo a esta parte, la caída del salario de los trabajadores. En un contexto agravado por la pandemia del COVID-19, no se puede seguir así

Es imperante que el Gobierno Nacional tome cartas en el asunto y comience a implementar medidas certeras en relación al aumento sostenido de los precios. La gente lo sufre y aún más los sectores más vulnerables que Diana día se les torna más complicado realizar las cuatro comidas diarias.

Mientras la clase política gestiona desde sus castillos burocráticos y sus medios afines, la calle exclama su presencia. Pareciera ser que los funcionarios no gastan ni un milímetro de la suela de sus zapatos en conocer la realidad de la mayoría de los argentinos, sobre todo el cotidiano de aquellos sectores más humildes que ya no saben cómo hacer para sostener su economía doméstica.

Es sabido por todos que la inflación golpea de lleno aún más a los sectores vulnerables. Parece ser que las proclamas populares de la gobernación actual se quedan en los simbólico y no atienden las condiciones materiales de supervivencia de aquellos estratos donde la pobreza hace muchísimos estragos.

Según nos cuentan los informes del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, sólo uno de cuatro chicos en el país come todos los días. El sólo hecho de conocer estas situaciones nos debería incentivar a no tolerar más la inoperancia de funcionarios que brillan muchas veces por su ausencia. Datos como éstos nos muestran a la sociedad en general que la corporación política en su ineficiencia y apatía está cercenando las posibilidades de progreso de las generaciones futuras. Asimismo, están poniendo en jaque las probabilidades de crecimiento del país a largo plazo.

En fin, no se puede continuar de esta manera. La inflación impacta de lleno en toda la sociedad pero sobre todo en los más humildes. Si consideramos que muchos de los integrantes de estos sectores, donde la pobreza golpea con crudeza, son menores cuyas posibilidades de un futuro mejor son suprimidas continuamente, sólo nos queda presionar, reclamar y exigir a la clase dirigente que cambie el rumbo y comience a pensar en la ciudadanía y no en sus intereses particulares.