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Valentía creativa

En este año dedicado en la Iglesia católica a José de Nazaret, el padre adoptivo de Jesús, el papa Francisco señala la importancia de la valentía creativa de nuestro "Patriarca José".

La creatividad es una habilidad que depende de la inteligencia; la valentía depende de la voluntad. Todo ser humano y todo creyente está llamado a buscar la verdad con su inteligencia; sin la verdad quedamos como astros sin órbita, mera pulsión y energía que no tiene dirección alguna y se estrella como nave sin timón. Pero cuando sólo hay creatividad e inteligencia sin voluntad sólo hay ideología, buenos deseos no cumplidos, castillos intelectuales en el aire para elites que se enamoran de sus propios sueños ilusorios narcisistas y auto - referenciales.

Entre nuestros antepasados por ejemplo hubo un valiente guerrero de las llamadas guerras de la independencia que, cuando regresó a su provincia, se mezcló en inútiles guerras internas. Lo llamaron el “cóndor sin ojos”, la espada sin cabeza”. Había cruzado valientemente la cordillera de los Andes y combatido en Chile y Perú, pero cuando regresó se dejó influenciar negativamente y terminó fusilando a un co poblano. Ese cóndor se llamaba Juan Lavalle y el pobre ajusticiado injustamente se llamaba Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires. El cóndor sabía volar sobre los Andes, pero estaba ciego, pero no sabía ver a sus hermanos; su espada sabía luchar pero no podía discernir hacia donde tenía que orientar su valentía porque era una espada sin cabeza pensante.

Dice el papa: “(…) cuando nos enfrentamos a un problema podemos detenernos y bajar los brazos, o podemos ingeniárnoslas de alguna manera. A veces las dificultades son, precisamente, las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pensábamos tener. (…) nuestra vida parece a veces que está en manos de fuerzas superiores, pero el Evangelio nos dice que Dios siempre logra salvar lo que es importante, con la condición de que tengamos la misma valentía creativa del carpintero de Nazaret, que sabía transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia. Si a veces pareciera que Dios no nos ayuda, no significa que nos haya abandonado, sino que confía en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar”. “Planear, inventar, encontrar” será fruto de una inteligencia creativa que no repite recetas, sino que aplica los grandes principios a las circunstancias concretas con astucia. La valentía y la fortaleza será fruto de una voluntad tenaz que quiere salir al encuentro de la realidad con el amor, que es justamente el fruto eminente de la voluntad.

Hemos celebrado un año más del trazado de la ciudad, el que Rocamora hizo luego de la instalación de la parroquia de Gualeguay por parte del obispo Sebastián Malvar y Pinto. Nuestras ciudades necesitan mucha creatividad, pero también mucha valentía para llevar adelante procesos a corto y largo plazo. ¿Podremos desarrollar el digno vuelo del cóndor?, ¿seremos capaces todos juntos de tener los ojos abiertos para mirar lejos?, ¿podremos transformar nuestros problemas en oportunidades o seremos como aquella espada ciega, muy filosa, pero incapaz de estar al servicio de causas nobles? Y si los vientos son favorables, ¿tendremos buenos timoneles?

Pbro. Jorge H. Leiva