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JUEGOS

En el cuento “Los Juegos” de Liliana Heker (de su libro de cuentos “Los que vieron la Zarza”) la autora narra desde la voz de una niña y explicita el pensamiento de cualquier chico ante la falta de comprensión del adulto en cuanto al juego. Como es sabido el juego es la principal herramienta para crear mundos, romper reglas y generar las propias. Se sostiene en la imaginación y en el postulado de que todo es posible. En este cuento particular aparece el adulto como un elemento interruptor de la continuidad del juego y la posibilidad de recorrer extraños mundos. Claro que también surge el conflicto entre los diferentes tipos de juegos, la elección por parte de los niños y hasta los diferentes niños con sus juegos más representativos. La construcción de reglas y su modificación, el funcionamiento de la infancia y sus relaciones aparece en otro cuento del mismo libro de esta autora “Las Amigas”. Aquí, la narradora es casi la misma voz, pero la acción sucede en el aula. Es una maestra quien no comprende lo que sucede entre dos niñas, mientras ella intenta dar su clase. Dos alumnas sentadas en la misma mesa, que se preguntan acerca de la escritura, comentan y se tientan y ríen. Distancia, enojo y camaradería en la infancia. Una historia con aristas que nos recordarán otras de nuestra niñez. La niña que prefiere reír versus la que quiere atender la clase pero por sobre todas las cosas, agradar a la maestra. El cuento “Final de juego” que da nombre al libro de Julio Cortázar plasma de manera muy veraz las siestas y los juegos que en ella se realizaban sobretodo a escondidas de los mayores. La mirada de los niños acerca de los adultos es de una lucidez superior en este relato. “Por lo regular mamá nos perseguía un buen trecho, pero las ganas de rompernos la cabeza se le pasaban con gran rapidez y al final (habíamos trancado la puerta y le pedíamos perdón con emocionantes partes teatrales) se cansaba y se iba, repitiendo la misma frase: “Van a acabar en la calle, estas mal nacidas". Donde acabábamos era en las vías del Central Argentino, cuando la casa quedaba en silencio” (…) “Después de esta primera inspección del reino bajábamos el talud y nos metíamos en la mala sombra de los sauces pegados a la tapia de nuestra casa, donde se abría la puerta blanca. Ahí estaba la capital del reino, la ciudad silvestre y la central de nuestro juego.” La fuga de las chicas a la siesta y el juego de las actitudes o estatuas para esperar el tren pasar, se desenvuelve sin inconvenientes, hasta el día que desde una ventanilla alguien tira un papelito. Se sabían miradas hasta el momento; pero la concretización de esto en una persona en particular, “Ariel B.”, cambia mucho las cosas. Tres chicas jugando a las estatuas y actitudes, la aparición de Ariel y luego el encuentro. Su predilección por Leticia y la verdad que asoma. La desilusión y el final del juego. Algunas situaciones que debieran quedar en la imaginación para poder permanecer siempre como paraísos perfectos en nuestras vidas. Un juego que era sólo eso la exhibición de estatuas ornamentadas o poses de actitudes tiesas para ser vistas de lejos, de la ventanilla de un tren más precisamente. Alejandra Cordero.

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