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La astronomía y la astrología ¿Qué diferencias tienen?

La gran confusión de muchas de las personas que se integran de a poco al mundo de las ciencias es que suelen tener cierta mezcla entre estas dos palabras

Para comenzar aclaremos la etimología de ambas: Astronomía: astron + nomos. Astron, en griego, quiere decir estrella. Mientras que nomos, significa ley.

Astrología: compuesta por las palabras astron/ estrella. Logos/ discurso.

La astronomía es una ciencia fáctica, esto significa que se basa en la experimentación, observaciones, hechos y comprobación, que se producen por un método y orden específico.

Grandes pensadores de la antigüedad estaban interesados en la astronomía y empezaron a surgir los grandes científicos en la historia, como por ejemplo el astrónomo Johannes Kepler quien también practicaba la astrología, pero su nombre pasó a la historia gracias a sus leyes planetarias que ubicaron a los planetas en sus órbitas y movimientos exactos.

La astrología es una pseudociencia, es decir, es aquella afirmación, creencia o práctica que es presentada como científica y fáctica, pero es incompatible con el método científico.

Por miles de años se creyó que eran lo mismo. Las matemáticas, la física o la química, son algunas de las principales ciencias que se utilizan en el mundo de la astronomía, para comprobar cómo funciona el mecanismo de la evolución del universo y la vida misma, entender cómo se comportan los cuerpos celestes, sus dimensiones, de qué están compuestos, qué trayectorias tienen. Este último ejemplo nos facilita saber si nuestro planeta corre peligro, entre otros acontecimientos.

Los fundamentos de la astrología fueron desacreditados hace unos 400 años; se utilizaba comúnmente en imperios o reinados para “prevenir” guerras, adivinar quien era el vencedor, el próximo rey, etc. Muchos astrólogos fueron decapitados por no acertar en sus predicciones, y otros, para salvar sus vidas, modificaban rápidamente sus líneas luego del hecho.

Hoy día es distinto; necesitamos que los astros nos comuniquen o nos den una señal en nuestras vidas amorosas, laborales, etc. Está presente esa necesidad de querer adelantarnos a los sucesos para que las cosas salgan como queremos. ¿Por qué me va mal en el amor? ¿Por qué me va mal en el trabajo? ¿Encontraré a la persona indicada? Estas preguntas suelen ser muy frecuentes en nuestras incertidumbres diarias, pero los astros no pueden ayudarnos, aunque sería algo magnifico que sucediera tal cosa.

El ser humano necesita una explicación “divina”, para entender el por qué de sus males, su suerte, el escaso dinero, el fracaso en el amor. Posiblemente acudimos a esta pseudociencia porque no queremos aceptar que nos equivocamos, y hacernos cargo de nuestros actos nos avergüenza. Si los astros reinan mi vida ¿por qué preocuparme en cambiarla si al fin y al cabo ya está escrita? Este pensamiento puede ser fatal para nuestro comportamiento individual y social.

Es plenamente aceptable creer en lo que nos haga bien, para hacer nuestra vida más llevadera, siempre y cuando aprendamos a mejorar como seres civilizados y no dejar que nuestras vidas queden en manos equivocadas, con malas intenciones.

Mirar los astros en la noche es algo que nos maravilla, y en nuestra ciudad cada vez sucede más a menudo. Buscar respuestas, es la principal causa por la cual miramos el cielo nocturno, pero los astros no pueden ayudarnos en nada, sólo están ahí para apreciar su inalcanzable belleza, todo depende de nosotros, no hay nada que pueda hacernos saber con antelación lo que nos va a suceder, o tal vez sí, y se llama experiencia, que es un peine que, lamentablemente, nos dan cuando ya estamos pelados.

Quiero hacer un agradecimiento especial en este artículo por su colaboración al licenciado en ciencias sociales, Waldemar De Jesús Morales Vicente, de República Dominicana, Gracias amigo.

Diego Larrosa De Zan

Waldemar De Jesús Morales Vicente