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“La hormiga”, un cuento de Marco Denevi

“Quo tendas anagogia” (“hacia donde debes dirigirte”) dice la última parte de un dístico atribuido a Agustín de Dacia, un religioso de la Orden de los Dominicanos del siglo XIII. El sentido se refiere a un aspecto de la interpretación de las Sagradas Escrituras, el cual guía las almas hacia la salvación. Sin embargo, no es raro que la literatura “profana” tenga un sentido “anagógico”, más modesto, pero no por eso menos interesante. Un ejemplo claro de ello es este cuento de Marco Denevi, “La hormiga”: el brillo de la verdad y el compartirla con hermandad, aunque esa verdad se pague con la muerte provocada por la cobardía e ignorancia ajenas.

Prof. Graciela Saavedra Colaboración Prof. Daniel Martínez La hormiga Marco Denevi Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente, Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: “Arriba... luz... jardín... hojas... verde... flores...” Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan. Del libro “Falsificaciones”, Eudeba, 1966 ------------------------------------- Marco Denevi Novelista y dramaturgo argentino que alcanzó reconocimiento internacional con obras como Rosaura a las diez (1955) y Ceremonia secreta (1960), relatos a la vez realistas y metafísicos. Nacido en Saenz Peña, provincia de Buenos Aires, en 1922, desde pequeño sintió una fuerte vocación por la música. Hijo de un inmigrante que supo transmitirle la voluntad de trabajo, su padre también lo inició en las obras de Robert Louis Stevenson, A. Dumas y Benito Pérez Galdós. Se graduó como abogado y trabajó en el área legal de un organismo público. Su primera novela, Rosaura a las diez, obtuvo el Premio Kraft en 1955. En ella Marco Denevi retrató personajes sórdidos, como el protagonista, Camilo Canegato, y describió el fracaso con sutileza y eficacia. Se trata de una trama policíaca en la que cada protagonista narra la misma historia desde su punto de vista, y que fue llevada al cine por Mario Soffici. En Ceremonia secreta (1960), su segunda novela, Marco Denevi construye un ámbito asfixiante para abordar los conflictos de identidad. Premiada por la revista Life en español, fue traducida a varios idiomas y llevada al cine por Joseph Losey. En 1962 recibió el premio Argentores. Otros títulos suyos son “Falsificaciones”, “Un pequeño café”, “Manual de historia”, “Enciclopedia secreta de una familia argentina”. Sus obras de teatro dieron primacía al análisis psicológico de los personajes. Como dramaturgo escribió Los expedientes (1957, Premio Nacional de Teatro), El emperador de la China (1959), El cuarto de la noche (1962) y Cuando el perro del ángel no ladra, pero luego abandonó el género. Se incorporó a la Academia Argentina de las Letras y a partir de 1980 practicó el periodismo político desde las páginas del diario La Nación. Escribió guiones de cine y televisión, pero se sentía particularmente conforme con el periodismo. En 1980 se publicaron sus Obras Completas. Falleció en Buenos Aires en 1998. Paralelismo entre “La hormiga” y “La alegoría de la caverna” Entre el cuento “La Hormiga y la alegoría de la caverna puede trazarse un paralelismo, dada su similitudes. En “La hormiga”, las protagonistas trabajan bajo tierra y toda su vida transcurre allí dentro, sin conocer cómo es el mundo. En el mito de la caverna pasa algo similar ya que los prisioneros no salen de allí, no conocen el mundo sensible, hasta que un día uno de ellos sale. Tanto en el relato, como en el mito, hay uno de los protagonistas que descubre una luz, decide salir, y al volver les cuenta a los demás cómo es todo allí afuera. Todos lo creen loco y lo matan.

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