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Emocionante presentación del libro de Jorge Da Roz

El viernes pasado, en el Teatro Italia, tuvo lugar la presentación del libro "Entre el Meschio y Río Seco, Gualeguay", del Dr. Jorge Da Roz.

El viernes pasado, en el Teatro Italia, tuvo lugar la presentación del libro “Entre el Meschio y Río Seco, Gualeguay”, del Dr. Jorge Da Roz. Mucho público se dio cita, guardando los protocolos vigentes, y la emoción fue una de las principales protagonistas. La presentación estuvo a cargo de la escritora Tuky Carboni. Posteriormente se entregaron reconocimiento por parte de la Municipalidad, en la cual el autor se desempeñó durante más de 30 años a cargo de Bromatología y Zoonosis. La misma fue entregada por la Sra. Intendenta, Arq. Verónica Berisso. También se hicieron presentes de parte del Círculo Véneto y la Sociedad Italia, instituciones que han contado a Da Roz como uno de los más entusiastas integrantes.

Más adelante habló el autor, con palabras serenas, pero muy emotivas y plenas de agradecimiento hacia los presentes y hacia todos los que habían colaborado con su tarea.

Culminó la presentación con dos hermosas canciones interpretadas por Omar Morel y luego un recitado y un tema musical a cargo de Martín Ahibe, acompañado por Raúl Ponce.

A continuación compartimos un fragmento de las palabras de presentación de la Sra. Tuky Carboni:

“Estoy encantada de acompañar a Jorge Da Ros en la tan esperada presentación de su libro. He nombrado a la persona, al escritor, al investigador que hizo posible este interesantísimo libro. Permítanme, sin embargo, que haga una apreciación un poco menos evidente; una apreciación que está implícita en el libro, pero que no se impone a simple vista. Y ese algo que Jorge ha captado y evaluado desde la profundidad de su alma plena, es un concepto que leí en mi adolescencia, pero todavía conservo intacto en la memoria. Cito a Jean Paul Sartre: “Lo importante no es que lo que me hacen; sino lo que yo hago con lo que me hacen”. Y esa actitud es una de las perlas que en la primera lectura no llegué a captar, y es decisiva porque, siendo inherente al ser humano, necesita de una decantación del mismo para desarrollarse. Ese descubrimiento, esa especie de epifanía, se produce cuando, ya maduros en experiencias y conocimientos, hacemos un silencio interior. Entonces, podemos escuchar no sólo lo que creemos, nuestras propias voces, sino todas las voces que nos han acompañado y ayudado a construir nuestro yo personal, las voces que se han ido incorporando a nosotros y hemos integrado como propias.

Jorge ha hecho en este libro toda una investigación que habla del entrecruzamiento de la sangre que nutre nuestra biología de homo sapiens; pero, en su prosa subyacía (y no reparé en ello, en la primera lectura) este aporte que, personalmente, considero más vital. Y eso es lo que este señor veterinario llamado Jorge Da Roz ha ido recogiendo en su camino de vida. Las presencias y las voces de sus mayores, sus abuelos, padres, hermanos, tíos, primos, que, sin proponérselo, fueron enriqueciéndolo con su aporte, con sus propios descubrimientos al principio de su vida. Del contexto familiar que ofrendó a Jorge el amor, como una joya preciosa, aprendió los ejemplos, las conductas, la energía para sobreponerse a las inevitables oscuridades que toda vida plena trae consigo, por ejemplo, la resiliencia de levantarse cada vez que tropezó, o la confianza en que el Universo Consciente es generoso y lleno de equilibrio, y, por eso, sólo pondrá en su espalda la carga que puede soportar y no más, como (doy fe) lo hizo mamá Ulda Villarreal, o, posteriormente lo haría su esposa Marita Casella o sus hermanos Betty y Mario. Lo aprendió porque escuchó la resonancia en su propia alma. Más adelante, se sumaron amigos, compañeros de escuela o trabajo, los nuevos amores que fueron floreciendo en su corazón y lo fueron expandiendo, despertando sensibilidades, nuevas luces que se incorporaron a su consciencia y lo transformaron interiormente y también por fuera. Todo eso y muchos otros detalles percibí en las relecturas de “Entre el Meschio y Río Seco, Gualeguay”.

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Jorge, celebro todo lo que eres y estoy feliz te haberte descubierto en este venturoso libro”.