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Lic. en Psicología Josefina Beber

Niñez: cimiento de la personalidad. Lo distinto de la segunda entrega de la Lic. en Psicología Josefina Beber

Hay en la filosofía de María Montessori muchos conceptos centrales, como ser, la “Mente Absorbente”, los “Períodos Sensibles”, las “Tendencias Humanas”, los “Cuatro Planos del Desarrollo”, la “Preparación del Ambiente”, “Preparación del Adulto”, entre otros. Atendiendo a que no podría desarrollar en este espacio cada concepto, voy a elegir contarles qué es lo distinto en el método. ¿Qué es lo curiosamente central en la pedagogía Montessori? Que pone al niño como centro, “Maestro”, como lo llama la creadora de la filosofía.

El adulto debe correrse del lugar de omnipotencia, y a través de la observación, y previa formación en el entendimiento del desarrollo del ser humano, poder brindar al niño lo que necesita en cada etapa, sin ser obstáculo en su desarrollo. Una idea que ronda dentro del método todo el tiempo es que cualquier ayuda innecesaria será un obstáculo en el desarrollo del niño, por lo que María Montessori sostenía “ayúdame a hacerlo por mí mismo”, dándole forma a otro concepto central en la pedagogía que es fomentar la AUTONOMÍA e INDEPENDENCIA en los niños.

Entonces, ¿a qué nos referimos con preparación del adulto? Así como solemos prepararnos para concurrir a algún lugar, o para desempeñar una profesión, para realizar un deporte y tantas otras situaciones, para asistir a un niño en su sano desarrollo: DEBEMOS PREPARARNOS.

Es importante en primera instancia entender, sobre todo si se trata de la tarea de ser padres, qué va a necesitar el niño en cada etapa, no es lo mismo un bebé recién nacido, que depende 100% de un adulto que lo asista, física y emocionalmente, que un niño atravesando “la crisis de oposición, o del NO” de los 2 años. Entonces, en consecuencia, observando las grandes diferencias en las necesidades físicas y emocionales que existen a lo largo del desarrollo de una persona, debemos prepararnos. Y debemos hacerlo sobre todo para los primeros tres años de vida donde se forja el cableado neuronal, las bases inconscientes del desarrollo del lenguaje, se interiorizan los patrones de vinculación, basados principalmente en los primeros vínculos de apego que tenga el niño, y tantas otras estructuras de la personalidad que serán el cimiento inconsciente de la misma…

¿Y a qué nos referimos con preparación del ambiente? Sólo de forma introductoria contarles, que, siguiendo la misma línea del fundamento de la preparación del adulto, se encuentra el hecho de que si queremos fomentar en el niño un sano y óptimo desarrollo de sus potencialidades, debemos preparar un ambiente acorde a las necesidades específicas de la etapa que el mismo está atravesando. Así, no es lo mismo un recién nacido, con gran necesidad de cercanía con sus figuras de apego, que progresivamente irá integrando sus reflejos, para comenzar a realizar movimientos voluntarios, que un niño de alrededor de 10-11 meses ensayando pararse y tomándose de todos los muebles para prepararse para la gran conquista del caminar…

Para ir cerrando una pequeñísima introducción a algunos conceptos de la pedagogía, es importante comprender la mirada del niño que subyace a todo el método.

“El primer período de la vida humana no se ha explorado lo suficiente y, sin embargo, estamos cada vez más conscientes de su importancia. Las dificultades y privaciones en el primer mes de la existencia de un niño pueden, como ahora sabemos, influir en todo el curso de su desarrollo, pero si en el niño se encuentran los elementos del hombre, es también en el niño que se encuentra el bienestar futuro de la raza humana. Cuando aparece de pronto milagrosamente, apenas sabemos cómo recibirlo. A pesar de que trae consigo el poder para crear un mundo mejor incluso que en el que nosotros vivimos".[1]

[1] María Montessori, “El Secreto de la Infancia”, El Niño Recién Nacido, p. 31

[1] María Montessori, “El Secreto de la Infancia”, El Niño Recién Nacido, p. 31

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