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Mama Antula

Editorial a cargo del Pbro. Jorge H Leiva

Ayer domingo 7 de marzo se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de María Antonia de Paz y Figueroa, también conocida como María Antonia de San José o Mama Antula, nacida en la actual Provincia de Santiago del Estero, en 1730.

¿Por qué es tan importante esta mujer para la Iglesia en Argentina y para nuestra patria? Porque tras la expulsión del territorio americano de los jesuitas, con los que ella había conocido la espiritualidad ignaciana, la Mama Antula encontró su razón de vivir: organizar Ejercicios Espirituales y obras de ayuda social para niños y mujeres abandonadas. En ese momento tenía 38 años y no hubo obstáculo que le impidiera cumplir su objetivo en Santiago del Estero, Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca y Córdoba.

“La providencia del Señor hará llanos los caminos que a primera vista parecen insuperables”, decía con frecuencia la Mama Antula para darse aliento frente a las muchas negativas que tuvo cuando llegó a Buenos Aires, en 1779, luego de caminar con un grupo de amigas unos cuatro mil kilómetros desde Santiago del Estero. En un principio, cuando arribaron a la ciudad capital, los niños les tiraron piedras pensando que eran brujas; el Virrey la rechazó y el obispo la hizo esperar nueve meses hasta darle permiso para hacer los Ejercicios, dicen los estudiosos.

Por su parte, la Mama Antula influyó con el Evangelio a toda aquella generación que gestó el movimiento revolucionario de mayo. Sus cartas, enviadas a los jesuitas exiliados en Europa, circulaban en los mejores ambientes del viejo continente: ella es otra de las tantas compatriotas reconocida primero en el extranjero. Ella es una de las mujeres ilustres desconocida en nuestras tierras y es un modelo de la dignidad de la mujer (en medio de tanto machismo).

Sin embargo, la Mama Antula no fue mujer violenta frente a la incomprensión que sufrió de parte de los varones de su tiempo. No fue ni monja, ni mujer casada; pero ejerció la maternidad espiritual en favor de multitudes sedientas de la verdad y, sobre todo, en favor de las mujeres marginadas de su tiempo. Ella muestra cómo la fe en Dios y en la Iglesia no es una amenaza a la dignidad humana sino, por el contrario, es fuente de dignificación.

A partir de esta semana, en nuestro templo parroquial de San Antonio de Padua, podremos venerar una imagen de la Mama Antula, beata de nuestra Argentina.