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Las enfermedades múltiples e interacciones medicamentosas

Por el Dr. Bernardo "Cacho" Gandini

La frecuencia de problemas en adultos mayores determina la presencia de enfermedades asociadas lo que determina la necesidad de tomar varios remedios por día. Es común el regalo familiar de pastilleros y la preparación de las dosis diarias fuera del envase; esto conlleva el riesgo de confusión de los medicamentos. Imaginen si a estas situaciones se les suma el riesgo de agregar nuevas medicaciones por propia decisión.

La publicidad masiva de “magníficos resultados” lleva al riesgo de caer en la automedicación. La automedicación es un hábito muy frecuente y muy extendido en la población. Múltiples factores confluyen hacia este peligroso hábito y puede tener consecuencias nefastas. Cada vez son más las personas que recurren, por sus propios medios, a la toma de medicamentos con el objetivo de tratar un dolor o contrarrestar molestias. Entre los más utilizados se encuentran los remedios para la acidez y los relajantes musculares. La dependencia o adicción, es frecuente en el uso de antiácidos.

Un aspecto que incide es la publicidad, cada vez más numerosa y llamativa. Además, si bien subsisten algunas farmacias tradicionales, las nuevas cadenas de farmacias han aumentado sus dimensiones y se parecen a centros comerciales.

La medicación por propia decisión es riesgosa y capaz de generar síntomas por las interacciones entre medicamentos, que al no ser tenidas en cuenta dificulta la llegada a diagnósticos correctos. Múltiples factores confluyen en este hábito y las consecuencias no son imaginables. Por otro lado, si se administran dosis inferiores a las adecuadas pueden no producir el efecto deseado. También es posible la aparición de toxicidad: efectos secundarios, reacciones adversas y, en algún caso, intoxicación. Es común la falta de efectividad porque se hace uso de ellos en situaciones en que no son necesarios.

Los medicamentos no sólo actúan de acuerdo a sus componentes, sino también según las características particulares de las personas que las ingieren. Sin tener conocimientos médicos, muchas personas toman la responsabilidad de su propia salud y la de sus amigos o familiares en sus manos. Sin ningún reparo, sugieren remedios contra toda clase de dolencias sin tener en cuenta las consecuencias que pueden ocasionar. Uno de los aspectos más nefastos es la posibilidad de generar la resistencia de los gérmenes a los antibióticos por el uso inadecuado. Esto determina la falta de respuesta eficaz de los gérmenes a los antibióticos cuando son necesarios para dominar las infecciones.

La prescripción de medicamentos exige una responsabilidad social que se debe asumir con matrícula profesional médica, o sea asumir una posibilidad de riesgo, que siempre deberá ser menor, que el beneficio esperado. Esta ecuación de costo-efectividad debe ser indicación y responsabilidad, sólo, de los médicos.