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Niñez: cimiento de la personalidad pedagogía montessori 4ª entrega

Pensar la educación como verdadera "Ayuda para la Vida" y "Educación para la Paz" como la definía María Montessori.

Retomando la tercera y última publicación sobre estos acercamientos a la pedagogía Montessori decíamos que según la Dra. Montessori, el primer plano del desarrollo comienza con el nacimiento hasta los 6 años y está caracterizado por la Mente Absorbente del niño, mediante la cual toma y absorbe todo del ambiente que lo rodea, tanto aspectos buenos y malos, como también el lenguaje y la cultura. Otra característica de la mente absorbente es que le permite al niño absorber todo cuanto experimenta en el ambiente, sin esfuerzo y con gozo, pero sin poder discernir si eso que está absorbiendo es bueno o malo. El segundo plano va desde los 6 años a los 12, periodo caracterizado por la Mente Razonadora del niño, que le permite explorar el mundo con su imaginación y pensamiento abstracto; el tercero desde los 12 a los 18, el adolescente tiene una Mente Humanística, deseosa de entender la humanidad, y la contribución que él mismo puede hacer a la sociedad; y el cuarto y último desde los 18 a los 24 años, el adulto explora el mundo con una Mente de Especialista apropiándose de su propio lugar en él.

Lic. en Psicología Josefina Beber.-.jpg

“El niño tiene una mente capaz de absorber conocimiento. Él tiene el poder de enseñarse a sí mismo. Una sola observación es suficiente para probar esto. El niño crece hablando la lengua de sus padres, pero para los adultos el aprendizaje de un idioma es un gran logro intelectual. Nadie le enseña al niño, sin embargo, llega a usar sustantivos, verbos y adjetivos a la perfección.”[1]

El Ser humano está incompleto al nacer y las experiencias (físicas y psicológicas) en su entorno completarán su desarrollo dando lugar al surgimiento de su personalidad. Lejos de ser una desventaja, esta “incompletud” rebosante de potencial es lo que permitirá al niño en sus primeros años adaptarse a cualquier familia, cualquier cultura, cualquier clima, cualquier condición en la que le toque nacer (tiempo y espacio).

Los primeros años de vida sientan las bases inconscientes del desarrollo de la personalidad. Es el período de la vida donde se dan mayores transformaciones. La riqueza que todo ser humano lleva dentro se puede realizar solamente en el contexto de un ambiente y con la ayuda de este ambiente. En este período entre los 0-3 años de edad, la mente y el cuerpo deben alcanzar un equilibrio armonioso, ya que toda la vida futura depende de la calidad de esta primera fase del desarrollo.

Si nos centramos en los seres humanos en comparación a los demás seres vivos podremos tomar en cuenta que somos los mamíferos con infancias más prologadas, y como todo en la naturaleza, ello tiene un sentido:

“Esta prolongada infancia del hombre lo separa completamente de los animales, y este es el significado que debemos darle. Forma una barrera completa, por lo que el hombre es visto como un ser diferente de todos los demás. Sus poderes no son ni continuaciones, ni derivaciones de esos animales. Su aparición en la tierra fue un salto en la vida: el punto de partida para nuevos destinos.”[2]

Y son los primeros 3 años de vida cruciales para desarrollar este potencial ya que es en el primer año donde acontece el crecimiento exponencial del cerebro, generando las conexiones, que la exposición a distintas experiencias sensoriales permitirá, fortalecer o podar esta autopista neuronal. Y según sean las experiencias físicas y emocionales, y la nutrición física y emocional del niño, es que desarrollará su carne mental saludable con la que contará el resto de su vida. El 80% del cerebro se forma en el primer año de vida, crece un centímetro por mes, la formación del sistema nervioso central está determinada en los dos primeros años de vida, incluido el desarrollo prenatal.

“... si dirigimos nuestra atención a la época en que el ser aún es cambiante, cuando el ser es un infante, entonces es posible la acción práctica... Tal vez llegue un día en que la sociedad sienta la necesidad de ofrecerles condiciones especiales de vida a los niños de tal modo que la próxima generación no tendrá que lidiar con los problemas con los que nos enfrentamos hoy”. María Montessori, 1998, “Desarrollo Creativo en el Niño, Volumen Dos”, p. 231, 240.

[1]María Montessori “La Mente Absorbente” 1967 Holt, Rinehart and Winston, Nueva York

2María Montessori “La mente absorbente”, 1967 Holt, Rinehart y Winston, Nueva York

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Para entender de dónde viene el conocimiento en los seres humanos, la profesora en neurociencia cognitiva Rebecca Saxe, del Instituto de Tecnología, Massachusetts, plantea que debemos estudiar el cerebro de los bebés. Y lo impresionante es que hoy día se puede observar el cerebro internamente. La profesora no creía que los bebés nacieran como cerebros en blanco, sino que por el contrario, traerían expectativas sobre el mundo y cómo funciona. Para demostrarlo escanearon cerebros de bebés. Tardaron 5 años en diseñar el experimento y su protocolo. En los adultos hay dos regiones del cerebro que tiene trabajos importantes, una es la que ve rostros, y la otra es la que reconoce escenas. ¿Podrían ver esas mismas regiones en los bebés? Comprobaron que las partes del cerebro de los bebés funcionaban de manera similar a la de los adultos. (Resumen de la segunda parte de la serie “Babies”, de Netfliz)

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