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Impensado giro que pone en duda la condena a Nahir Galarza

Una licenciada en Bromatología reveló que fue obligada a realizar pericias criminalísticas en la investigación del asesinato de Fernando Pastorizzo, sin tener conocimientos.

Una millonaria demanda que entabló una licenciada en Bromatología contra el Instituto Autárquico de la provincia de Entre Ríos, se podría constituir en el inesperado y más fuerte argumento que podría desmoronar la condena a prisión perpetua a Nahir Galarza, por el asesinato de su novio, Fernando Gabriel Pastorizzo, ocurrido en diciembre de 2017 en Gualeguay. Es que Gabriela Estefanía Laiño, así se llama la bromatóloga, denunció que pese a sus nulos conocimientos en investigaciones criminales “fue obligada a cumplir una función que desconocía absolutamente”, y apuntó contra dos fiscales y un jefe policial que le encomendaron pericias fundamentales en el caso.

Laiño entabló una demanda por más de 3 millones de pesos en el Juzgado Laboral 1 de Gualeguaychú, contra sus superiores, el ex fiscal Sergio Rondoni Caffa, el Coordinador de Fiscales, Lisandro Beherán, y el Comisario General, Fabián Pérez, quienes, según la bromatóloga, la obligaron a realizar en la investigación tareas para las cuales “no había sido instruida”.

En la demanda, Laiño indicó que ingresó por decreto el 2 de febrero de 2008 en la división Criminalística de Gualegaychú como agente de servicios auxiliares. Tres años después, le dieron tareas tales como “realizar allanamientos sin protección; tomar fotografías de cadáveres en la morgue judicial; manipular occisos; presenciar autopsias a niños; realizar patrullajes policiales sin ningún tipo de armamento; realizar peritajes telefónicos en todas las causas hasta el 2020”.

Respecto de la causa Galarza, Laiño informó que “tuve que manipular al occiso para extraer patrones de huellas dactilares para realizar la apertura de su teléfono celular y el propio celular de la imputada sin tener, para ninguna de esas tareas, los conocimientos técnicos y elementales”. Pero debó realizarlas de igual manera por orden de los fiscales Caffa y Beherán y el comisario Pérez.

Agregó en su demanda que fue víctima de acoso sexual y bulling sexista “por ser profesional ingresada por decreto”, y que sufrió sugestivos robos en su vivienda particular luego de haber sido obligada a participar de allanamientos en causas por narcomenudeo.

Su trabajo en el caso Nahir

“En diciembre de 2017 fue la muerte de Fernando Pastorizzo, obviamente también llegó a mis manos el celular de él; el mismo tenía el bloqueo de huella dactilar y no se podía acceder, así que por orden del fiscal Sergio Rondoni Caffa fui a la morgue acompañada por el subcomisario Córdoba Jalil y allí estaban los funcionarios de la morgue, los señores Carlos Ghilia, el doctor Marcelo Benetti y un celador; el fiscal no pudo asistir. Era la primera vez que yo entraba a la morgue y que veía a una persona muerta en la sala de evisceración. El occiso estaba desnudo, limpio y frío, recuerdo que el señor Ghilia tomó su mano y probó abrir su celular con todos sus dedos de ambas manos; pusieron un poco de agua tibia y repitieron el procedimiento; informaron luego al fiscal y el celular, así como llegó, volvió a la fiscalía”.

“Siguiendo con las desgravaciones, también tuve que acceder a las redes sociales de Nahir Galarza; fue una pericia larga, de más de 40 hojas; yo solo copiaba y pegaba las conversaciones de ambos. También fui convocada al debate el 7 de junio de 2018; recuerdo que, por suerte, no me hicieron leer las más de 40 hojas”.

También señaló que declaró como perito en numerosas causas, pero que rara vez el juez le preguntaba su profesión, sino que genéricamente debía mencionar el lugar en el que trabajaba.