Espectáculos |

Natalie Pérez: "Soy celosa, mi novio me tiene mucha paciencia"

Su historia en el espectáculo comienza con Pinocho. Pero no con el emblemático personaje de Disney, sino con el club de barrio ubicado en Saavedra. De barrio, como ella. La pequeña, de 10 años, logró que sus padres la llevaran a ver cómo se filmaba Cebollitas, recordada tira de los años 90. Y quedó fascinada con el pulso de la televisión: fue amor a primera vista. Veinte años después de aquel flechazo, Natalie Pérez (30) llegó a la cima de su popularidad hasta convertirse en la nueva reina de la tele. El camino no fue sencillo ni de crecimiento constante. Pero hoy la tiene en el éxito del momento, como la figura más destacada de un elenco de estrellas.

En Las Estrellas, justamente, su Carla se luce entre las hermanitas que regentean el hotel. Y el lunes 24 reventó el rating en ShowMatch, bailando y cantando frente a Tinelli. De un momento para el otro, Natalie se metió en el corazón del gran público de la tele. Pero, ¿quién es ella? ¿De dónde salió? ¿Qué piensa? ¿Cómo vive? ¿Tiene novio? ¿Por qué estuvo a punto de dejar la actuación? ¿Por qué podría retirarse? ¿Quiere ser mamá? ¿Está peleada con Lali Espósito? Todo un personaje para descubrir, conocer y seguir admirando. Pinocho. Ella no miente ni le crece la nariz. Vio a los chicos de Cebollitas en el Club Pinocho y se enamoró de la actuación. Preguntó dónde podía tomar clases y fue cuestión de tiempo hasta que un casting la hizo entrar a Chiquititas. Le encantó. Es el día de hoy que uno de sus sueños es hacer el papel de Romina Yan el día que reversionen la historia. A los 13, Cris Morena le propuso más horas de grabación, pero tenía que dejar el colegio secundario y rendir libres las materias. La familia le aconsejó darle prioridad al estudio. En Villa Urquiza vivía con sus padres y sus abuelos, y sus dos hermanos, Daniel y Federico. Ellos significan muchísimo en su vida, tanto que los tres decidieron hacerse el tatuaje de un triángulo, que ella muestra en un antebrazo. Natalie nació el 4 de noviembre de 1986, en Buenos Aires. Y asegura que su signo, Escorpio, la define fehacientemente como una persona muy sexual. A los 17, cuando terminó el colegio, sacó el registro y se compró un autito, el mismo que usó durante años para moverse detrás de los castings y las grabaciones. Luego de varias participaciones y trabajos, su primer papel de popularidad fuerte le llegó en 2012, con Graduados. Se lo ganó ella, porque Luna –aquella niña mujer llena de picardía que enamoraba al Martín de Gastón Soffritti– iba a ser un papelito de ocasión y terminó formando parte integral de la historia. Un poco antes, a los 22, tras una crisis vocacional, pensó en dejar todo. No es fácil vivir de la actuación, se sabe. Y ella vendió ropa, fue moza, trabajó como recepcionista, hizo de todo para mantenerse. La piba de Villa Urquiza –hija de una familia de comerciantes, de esas que los vecinos conocen y respetan– no se iba a quedar de brazos cruzados. Llegó Graduados. Y más tarde Peter Pan, un boom teatral. El resto es un pasado más fresquito, con Guapas y Esperanza mía, que la tuvo como la mala de Lali Espósito. ¿La mala? Nunca tuvo onda con la por entonces novia de Mariano Martínez. Pero se hizo muy amiga de Angela Torres. Pasaron veinte años, nada. Ella. Si volviera a nacer volvería a ser actriz, que quede claro. Le gusta cantar y bailar. Desearía saber tocar un instrumento. Quiere tener su propia banda de rock. Ya no recuerda cuántas veces vio la película E.T., su favorita. Uno de sus hobbies es ir al supermercado y perderse entre las góndolas buscando ofertas. Sabe hacer unas tortas riquísimas, que las regala a quien le pida. Y considera a la cocina como su cable a tierra. En el baúl de su auto nunca faltan un par de rollers, una reposera y una lona: si su agenda lo permite, estaciona su coche y aprovecha su tiempo libre en algún parque de la ciudad. Usa un perfume floral que todo el mundo alaba, pero que ella mantiene en secreto. Odia la peluquería, pero dice que hacerse la depilación definitiva fue una de sus mejores decisiones estéticas. Y vive arreglándose las uñas, ella misma, mientras toma mate o mira la tele. No toma alcohol, aunque el fernet con coca es su trago favorito. Homero Simpson, los vestidos, sus perros Rope y Simón, rímel en las pestañas y conocer Nueva York forma parte de su mundo íntimo. En los últimos años su cuerpo cambió de manera notable: trabaja mucho, entrena, hace deporte, se cuida con las comidas y nada más. ¿Nada más? Ramiro. Son amigos de toda la vida, hicieron juntos el jardín, la escuela primaria y la secundaria. Y desde hace cinco años son novios. Hace tres se fueron a vivir juntos. Y desde hace un tiempo por su cabeza sobrevuela la idea de ser padres. Iba a ser este año, pero aparecieron las hermanitas Estrella. “Voy a dejar mi carrera para formar una familia, es algo que hablé con mi novio. Si no es este año, será el próximo”, le dijo a la revista Para Ti. Su novio se llama Ramiro Gayoso, y es un apasionado del mar, el surf y las playas brasileñas. El muchacho, a quien se lo vio luciendo rastas, también es guardavidas. Otro dato, fundamental según Natalie: sabe tirar el cuerito. “Si tuviera una nena me gustaría ponerle Clementina”, contó la actriz. Así como un día se propuso ser actriz, y veinte años después se convirtió en estrella, ese sueño de ser mamá terminará llegando. La piba de Villa Urquiza lo sabe.

Dejá tu comentario