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Norma Scolamieri Carta de despedida

La partida de Norma Scolamieri nos estremeció. Partida inesperada, con el vacío que deja en los afectos y en la presencia. 

No es fácil expresar por escrito los sentimientos que nos produce la repentina partida de Norma. Quienes fuimos sus alumnos, colegas y amigos queremos en este escrito recordarla y rendirle un pequeño homenaje.

La partida de Norma nos estremeció. Partida inesperada, con el vacío que deja en los afectos y en la presencia.

Se fue sin despedirse, dejando en este mundo el ejemplo de vida laboriosa, con amistad sincera, respeto y alegría.

Abrazó la docencia para siempre, y eso es algo que se logra cuando se ejerce la profesión desde el alma y el corazón.

Algunos la conocimos en el secundario; fue la docente a quien elegimos para que nos acompañara en nuestro anhelado viaje a Bariloche, siempre presente, apoyándonos. A varios nos inspiró a seguir sus pasos de docentes en Geografía. Otros la conocimos en el profesorado, allá por el año 1985. Sería una de nuestras mentoras más influyentes, formadora de formadores, dispuesta a la grandiosa obra de enseñar.

Ejerció con sabiduría, sencillez y eficacia su abnegada labor de educadora, siempre comprometida con los quehaceres de la comunidad gualeguayense, miembro de la Comisión del Complejo Educativo, de la Cooperadora del futuro Instituto Leloir, integrante del Consejo Directivo, Vicerrectora de la Escuela Agrotécnica, entre otras tantas.

Su manifiesta formación científica y pedagógica marcó su perfil de educadora. Demostró interés por enseñar y curiosidad por las nuevas técnicas a implementar.

No existe otra forma de recordarla más que como una mujer siempre dispuesta a ayudar a los demás a superar los obstáculos, responsable, entusiasta, actualizada, motivadora, permanentemente avizorando un futuro mejor para sus alumnos.

También fue amiga, compañera y compinche en las reuniones y viajes compartidos, siempre con anécdotas para compartir.

Por eso es que se ganó el cariño y admiración de quienes fuimos sus alumnos de la primera promoción de profesores en geografía, luego colegas y por sobre todo amigos.

Con el recuerdo grato de su sonrisa, te despedimos citando una antigua oración irlandesa.

“No te quedes en mi tumba a llorar. No estoy allí, yo no duermo. Soy mil vientos que soplan. Soy los destellos de diamante en la nieve. Yo soy la luz del sol en el grano maduro. Soy la suave lluvia de otoño. Cuando te despiertes en el silencio de la mañana, yo soy la prisa veloz. De pájaros silenciosos en vuelo en círculos, yo soy la estrella suave que brilla en la noche. No se pare en mi tumba a llorar. No estoy allí... yo no morí”.

Primera Promoción de Profesores de Geografía de Gualeguay, Colegas y Amigos…