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Responsabilidad colectiva y responsabilidad individual

La incertidumbre que genera este contexto tan complejo nos debería llevar a tomar como ciudadanos todos los recaudos posibles, apelando a la responsabilidad individual.

De todas maneras, dado que convivimos en sociedad, mayormente deberíamos organizarnos a partir de la otra cara de la misma moneda: la responsabilidad colectiva. El Doctor en psicología y psicólogo clínico español, Carlos García-García, dice lo siguiente: “La sociedad es un ente institucional formado por cada uno de los sujetos que la componen y las relaciones y pactos que se establezcan entre ellos.

En ésta, la responsabilidad individual cede el paso a la responsabilidad colectiva en forma de norma. Creo que, en la situación social en la que nos encontramos, sería más adecuado conceptualmente y más efectivo en términos de comunicación política, no invocar la responsabilidad individual sino apuntar a la responsabilidad colectiva, ya que, en una pandemia, a todos, como sociedad, nos afectan las decisiones de cada individuo respecto de la norma” (Fuente: www.catalunyapress.es https://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/1958574/responsabilidad-individual-colectiva).

Acompañando este armado teórico- psicológico, está la política. En términos ideales, el Estado y sus administradores deberían ser los encargados de organizar y dirigir las acciones colectivas en pos del bienestar social. García-García lo plantea de la siguiente manera: "A diferencia de la individual, la responsabilidad colectiva debe ser arbitrada por el Estado ya que se refiere a actos individuales que, potencialmente, pueden perjudicar otros. Por ejemplo, imagínense que dejamos el ordenamiento del tráfico al criterio y responsabilidad individuales. Caos y accidentes. Para evitarlo, nos hemos dado los semáforos y hemos encargado a algunos que sancionen el incumplimiento de la norma: verde pasar, rojo parar. La norma, la ley, es el modo mediante el cual, cediendo parte de nuestra individualidad, podemos cuidarnos los unos a los otros como sociedad. En este sentido, la responsabilidad colectiva es sinónimo de convivencia, de respeto al otro" (Fuente: www.catalunyapress.es https://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/1958574/responsabilidad-individual-colectiva).

Sin lugar a dudas, cada esfuerzo individual de los sujetos sociales debe ser seguido a la par por la eficacia de un Estado activo. A mí entender, el meollo de la cuestión está en comprender que no somos individuos ajenos unos de otros y que la empatía entre los habitantes (y aún más la de los encargados del régimen político estatal con los ciudadanos que los ubicaron en sus cargos mediante la voluntad popular) es una pieza fundamental para sobrellevar lo que está atravesando nuestro país y el mundo entero.

Verenice Bengtsson (Abogada con enfoque en derechos humanos. Actualmente trabaja en Drivkraft Malmö como gerente de proyectos y sostenibilidad. Es presidenta del jurado de los Premios a la diversidad en Suecia y vicepresidenta de la organización internacional Business & Professional Women, con sede en Malmö) aporta una interesante cuestión: “Para mí el COVID-19 está dejando lecciones concretas en el mundo: La primera es que, en tiempos de crisis, el uso de libertades debe asumirse con enfoque colectivo y no individual” (Fuente: https://contracorriente.red/2020/04/09/la-responsabilidad-individual-y-colectiva-frente-al-covid-19-una-mirada-desde-suecia/).

Dado que vivimos en una democracia liberal y la magnitud de incorporar una versión colectiva de las libertades individuales en tiempos de pandemia puede llegar a ser muy novedoso y controvertido para diversos sectores de la ciudadanía, es necesario el dinamismo, la certidumbre y la buena gestión y comunicación de un Estado que no debe dar pasos en falsos. La salida de esta crisis es colectiva, pero en la medida en que la burocracia estatal no esté a la altura de las circunstancias, todo se volverá aún más complicado.