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Pandemia y salud emocional... ¿vulnerabilidad o resiliencia?

Tercera entrega de la editorial a cargo del Dr. Bernardo "Cacho" Gandini

El miedo, por ser el elemento central de las emociones actuales, hace que sigamos aprendiendo al respecto. El miedo está programado genéticamente y se expresa especialmente en nuestro cerebro. El sistema emocional del miedo genera un estado negativo en el organismo, que es molesto e inquietante; también genera tensión en nuestros músculos y alerta en el sistema de vigilancia, lo que es experimentado como vivencias comunes a todas las culturas.

Durante siglos, el miedo ha sido utilizado como base del sistema educativo occidental: La letra con sangre entra, ha sido un lema; asimismo es un pilar de las religiones y buena parte del marco normativo se basa en él. Existe miedo a la naturaleza, a las fuerzas sobre-humanas, a la enfermedad y a la muerte.

Los géneros narrativos basados en el miedo son muy difundidos y consumidos. Otra creación basada en el miedo es la moral. Esta emoción es la base del contrato; nos unimos por el miedo. Hay miedo a la ira del poder y hay un poder disciplinario bio-político basado en él.

Existen miedos posmodernos, propios de una sociedad líquida como la actual: uno de ellos, el de los padres a los hijos, de los maestros a los discípulos y de los políticos a los ciudadanos en las elecciones. Hay poderosas fuerzas anti-democráticas que en las sombras rigen cada guerra, las campañas electorales, las campañas de marketing y de bolsa. El miedo es utilizado para entrar en las mentes, en la psicología y en las relaciones grupales.

Podemos observar los catálogos de miedos actuales que representan construcciones socio-culturales. Las sociedades se fueron organizando en familias, clanes, naciones o estados, reunidas por el miedo, y organizadas para defenderse. Esta compleja estructura da por resultado más miedos y meta-miedos, que son temores, pensamientos y sentimientos despertados por el miedo mismo y que terminan en miedos que se retroalimentan.

Al finalizar la segunda guerra, Franklin Delano Roosvelt elaboró la “Declaración de guerra a los miedos” porque en el mundo venidero los miedos iban a ser la única calamidad. Pero en los próximos 50 años, los presidentes sucesores declararon otras guerras, como al terrorismo, para infundir miedo a los enemigos. La simbología bélica de nuestra cultura se ha reavivado con la pandemia de COVID19: Basta revisar expresiones como: guerra al virus, guerra al enemigo, lucha victoriosa, todos somos soldados.

Con el instrumento del miedo se obtiene un doble objetivo: el control, como arma paralizadora, y la regresión del pensamiento; es lo que se denominan las burbujas del miedo que generan una corriente persecutoria en la cultura dominante.

Esta pandemia, también podría jugar un papel social democratizante, estimulando emociones de apego, de solidaridad, creatividad en los cuerpos sociales, ayudando a reconstruir los servicios y las redes o círculos sociale