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La personalización de la política

En tiempos de cierres de listas de cara a los próximos comicios legislativos, el escenario político nacional se observa muy dinámico y enérgico.

En este contexto, se exhibe una de las contingencias más importantes de Argentina: la personalización de la política.

En las épocas electorales de nuestro país, desfilan más nombres de precandidatos que proyectos políticos. Precisamente, la mencionada personalización de la política tiene que ver con esto. Importan menos las propuestas para mejorar la realidad y las condiciones materiales de la ciudadanía por parte de los postulantes que las figuras de éstos en sí. En este escenario, es difícil debatir y dialogar con respecto a la cosa pública cuando se privilegian únicamente los antecedentes y las biografías de los precandidatos por encima de sus plataformas programáticas.

En temporadas de procesos electorales, es preciso que la sociedad civil demande respuestas contundentes acerca de cómo los postulantes piensan transformar la realidad nacional. ¿Cómo cambiarla? ¿Cuando?¿Con qué? ¿Cuáles modos de acción son aptos, factibles y aceptables?. Estas cuestiones deberían representar todo un desafío que los ciudadanos deberían dirigir hacia los precandidatos.

Sería muy interesante que se desanden estos debates públicos. Sin embargo, lamentablemente, la personalización de la política nos conduce a un festival de chicanas baratas, agravios personales entre los postulantes y a ningún enunciado hacia la ciudadanía para comentarles cómo piensan desarrollar sus posibles gestiones gubernamentales y legislativas.

La gravísima crisis sanitaria y económica que experimentan vastos sectores de la sociedad a causa de la pandemia del COVID-19, debería impulsar a los precandidatos a innovar en las formas de configurar sus plataformas electorales a base de argumentos e iniciativas de gestión. Son momentos complicados donde no hay lugar para las agresiones entre adversarios políticos. La ciudadanía necesita respuestas y resultados para poder sobrellevar este contexto complicado.

En fin, la política electoral en Argentina debe cambiar. El personalismo debe ser reemplazado por el debate de proyectos y formas de gestión. Nuestra república merece que los procesos que la consagran estén a la altura de su importancia.

Julián Lazo Stegema

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