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Los políticos y su mundo paralelo

En el primer semestre de 2021, nuevamente fueron los niños los que más sufrieron la pobreza en la Argentina.

Según los datos oficiales del INDEC, el 54,3% de los chicos menores de 15 años no tuvieron cubierta la canasta básica en los primeros seis meses del año. A su vez, la mayor incidencia se verificó entre los jóvenes de entre 12 y 17 años; el 57,8% fue considerado pobre según los parámetros del organismo.

En términos generales, si se trasladan los resultados de los 31 aglomerados urbanos a toda la población estimada del país (45,8 millones en 2021), esto implica que cerca de 18,6 millones de personas son pobres en el país. A nivel regional, la pobreza fue más significativas en el norte del país, donde las tasas rondaron el 45%. En el Gran Buenos Aires la cifra alcanzó el 39,2% aunque con una gran disparidad entre la Ciudad y el Conurbano ya que mientras en la primera fue del 13,9%, en el segundo llegó al 45,3%. Por su parte, la Patagonia fue la región con índice más bajo (34,4%). En relación a la provincia de Entre Ríos, se verifica una pobreza del 56,1% en la ciudad de Concordia, siendo también a nivel nacional uno de los centros urbanos de mayor incidencia (Fuente: Ámbito https://www.ambito.com/economia/pobreza/el-543-los-ninos-la-argentina-son-pobres-n5290036). Asimismo, no se puede omitir otro dato preocupante. Como señala la periodista Nazarena Lomagno, la canasta básica promedio del hogar pobre es $62.989. El ingreso total familiar promedio del hogar pobre es $37.803. Hay $25.186 de diferencia, una brecha del 40%.

Nuevamente las cifras oficiales arrojan un fracaso estrepitoso de los administradores del Estado en el manejo de la cosa pública. Sus deficiencias en la gestión siguen dañando el futuro de miles de niñas y niños en nuestro país. Son generaciones que se perderán en las barrancas de la historia y no contarán con las oportunidades necesarias para mantener ni siquiera un bienestar básico. De esta forma, las posibilidades del progreso para la Argentina se ven también sumamente perjudicadas.

Mientras tanto, la corporación política continúa en sus pujas internas, en sus “luchas” particulares para conseguir beneficios personales. Esta politiquería barata le está costando el futuro al país.

En fin, la clase política no puede continuar en su mundo paralelo. La pobreza sigue, la inflación también y el salario básico se desploma. El trabajo informal es una realidad día a día que se profundiza en el tiempo y a muchísimas familias les resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes.

Julián Lazo Stegeman